¡Al ojo del amo, engorda el caballo! ¿Problemas de agencia?

Martha Gutiérrez Sierra
Cuando preguntamos a los dueños de negocio sobre la idea dejar de trabajar en su empresa muchos podrían contestar con un viejo refrán: “al ojo del amo, engorda el caballo” pero en realidad ¿es el dueño de negocio la persona más indicada para administrarlo? A través de este artículo trato dar una explicación del porqué ya no funciona este refrán y  una respuesta a la pregunta, exponiendo lo que en Finanzas se conoce como el problema de Agente-Principal.
La teoría de la agencia analiza la relación mediante la cual una o más personas denominadas como «el principal» encargan a otra persona denominada «el agente»,  la defensa de sus intereses delegando en ella cierto poder de decisión.  Esta situación es muy frecuente en la sociedad humana. En un negocio se daría cuando el dueño de un negocio encarga su administración a un tercero. 
Una relación de agencia en una pyme (pequeña y mediana empresa) sería una relación entre dos personas en la cual una de las partes (el “principal” en este caso el dueño) obtiene beneficios o utilidad cuando la otra parte (el “agente” en este caso el director ó gerente general) desarrolla una tarea. El principal obtendrá un mayor beneficio cuando el agente desarrolle su tarea de la mejor manera (cuando tenga cuidado o cuando se esfuerce al desarrollar la tarea, por ejemplo). Incluso se puede hablar de relaciones de agencia en las cuales el agente y el principal tienen intereses contrapuestos. El resultado de esto es una pérdida de eficiencia a la cual se le llama costo de agencia, ya que es el costo generado por la relación de agencia.
Pero ¿que sucede cuando ese mismo “principal” juega el papel de “agente” es decir, cuando el dueño del negocio es el mismo administrador ó director general, ¿hay conflicto de intereses? Podríamos pensar que no pero la respuesta es sí y la razón es la siguiente: El dueño siempre mantiene o debe mantener una visión de largo plazo para su negocio ya sea para permanecer con la empresa como un ingreso pasivo, para fomentar el crecimiento hasta lograr una venta del mismo ó para heredarlo. Le interesa más el mañana que el hoy. El director general por el contrario mantiene su visión en el corto plazo, él está orientado a obtener resultados más inmediatos y pasa gran parte de su tiempo y esfuerzo resolviendo cuestiones para lograr resultados en lapsos breves, prefiere obtener beneficios actuales que futuros, le interesa más el hoy que el mañana.
Entonces ¿cuáles serían los costos de agencia de una relación así? ¿Se puede ser juez y parte?  Lo más seguro es que los costos serían muy altos ya que la visión misma del negocio se pierde al jugar ambos roles.
Ahora imaginen ese conflicto en una empresa familiar donde el “principal” y el “agente” están unidos por otro tipo de lazos pero en definitiva los intereses son inclusive opuestos. Ambas partes pueden atribuir otras posibles fuentes de costos de agencia, como es el caso de la incongruencia de metas entre el director general y el resto de la familia. Algunos de estos casos son derechos diferentes del director general, basada en su condición dentro de la familia; omisión de la planificación estratégica debido a las posibilidades que presenta de fomentar el conflicto familiar; falta de oportunidades profesionales para los agentes no pertenecientes a la familia; falta de supervisión del desempeño de la empresa; preferencia por un menor riesgo de negocios.
Es muy importante, establecer cuáles son los costos que se generan en la empresa, debido a la relación entre el agente y el principal. Para poder determinar que tan productiva nos resulta la relación. Respondiendo al refrán: “al ojo del amo, engorda el caballo”. Se preguntarán ¿si se contrata a un tercero como “agente” se eliminarán estos problemas de agencia?  La respuesta es no, pero debe quedar claro que el problema de agencia no genera beneficios para ninguna de las partes ya que el principal pierde si el agente no se esfuerza al realizar su trabajo y el agente pierde al no poder ser compensado por un mayor esfuerzo. Debido a esto, resulta que eliminar el problema de agencia está en el interés tanto del principal como del agente.
Existen básicamente dos tipos de soluciones a este problema. La primera es el modelo de contratación, tratando que a través del contrato se compensen los esfuerzos del agente y lo incentiven a esforzarse más y que al momento de realizar su trabajo que redunde en beneficios al principal. La segunda solución es el monitoreo, que consiste esencialmente en un sistema de control de la actividad del agente.
En general cuando las relaciones de agencia se establecen a largo plazo el riesgo se reduce, obteniéndose mayor eficacia en la empresa y disminución de los costos de control. Si el trabajador o directivo desea la estabilidad en el empleo, no se aprovechará de las oportunidades de obtener un beneficio particular a costa de la empresa, por el riesgo de ser detectado. Es por ello que en la contratación se suele fomentar la permanencia en la empresa estableciendo complementos salariales por antigüedad, sistemas transparentes de promoción interna, privilegios de rango ó asociar al agente mediante opciones de compra de acciones y otros sistemas de incentivos a la lealtad y estabilidad. Así las cosas, hay que vigilar entonces que el caballo viva el mayor tiempo posible y que de verdad siga siendo productivo por un largo rato.