Cómo es que la educación se relaciona con el crecimiento económico

La economía y la educación son dos campos que mantienen una estrecha correlación. La enseñanza tiene un efecto fundamental en la vida económica de las personas y, a su vez, los fenómenos financieros inciden en el presente y futuro de la educación

 

En esta compleja composición y desarrollo de estos procesos, cualquier fenómeno social puede influir en la evolución de las tendencias que construyen la economía del presente y del futuro. Uno de los aspectos que influencian estos progresos es la formación de los ciudadanos y sus consecuencias.

A partir de los años sesenta se empezó a hablar de economía de la educación. Los primeros teóricos, entre los que se encuentran Theodore Schultz, Edward Denison y Gary Becker, comenzaron sus estudios y aparecieron los primeros desarrollos de teorías que se han analizado hasta la actualidad. Estas investigaciones toman diversas direcciones, por lo que la disciplina se caracteriza por el análisis de varios temas que surgen con la confluencia de estos dos conceptos.

Uno de los principales campos en los que se han extendido las observaciones, es en la proyección que puede tener una buena inversión en el desarrollo de capital humano y los beneficios que pueden traer, monetarios y no monetarios.

A lo largo de los años setenta se promovieron dichas indagaciones para conocer cifras sobre la rentabilidad de la educación en la economía. Uno de estos documentos, realizado por el Instituto de Estudios Fiscales (IEF), concluyó que el aumento del nivel de formación de la población activa que se produjo entre 1929 y 1973 en Estados Unidos, contribuyó al crecimiento del 15% y el 11% de la economía norteamericana.

Posteriormente, se realizaron sondeos semejantes de los cuales se desprende que “la contribución de la educación al aumento económico es muy heterogénea entre países, variando por ejemplo entre el 1% en México hasta el 25% en Canadá”.

Las Políticas Educativas

Para conseguir resultados positivos para todo el conjunto de la sociedad, la educación debe hacer frente a diversos retos, problemas y cambios constantes que ha desarrollado a lo largo de los años, en diferentes contextos geográficos, políticos, económicos y sociales.

El papel del gobierno en la aplicación de políticas educativas e inversión, nuevos jugadores de iniciativa privada en desarrollo y financiación, se convierte en algo fundamental para el progreso en tiempos donde la tecnología, la innovación y el desarrollo han creado oportunidades de investigación, así como económicas y de crecimiento acelerado de industrias.

La economía de la educación también se encarga de estudiar las actuaciones financieras de los gobiernos sobre la educación de sus países, quienes tienen que decidir cuánto dinero se destina a este sector además de qué medidas aplicar.

El documento del IEF indica que, tras varios estudios, un acrecentamiento del 10% en la tasa de inversión en capital humano y desarrollo educativo respecto al PIB, induce a un aumento del producto por trabajador en torno al 7% y, en caso de doblarse dicha inversión, se incrementaría en casi el 70% dicho producto.

En España, el gasto medio por alumno en 2012 fue de 5.878 euros, lo que supone un 26,1% del PIB por habitante. El desembolso medio europeo en 2011 fue del 26,9%, ligeramente por debajo de lo que invirtió el país en el mismo año, un total del 27,5% del PIB por habitante. Estas inversiones se gestionan, entre otras cosas, para solucionar los principales problemas educativos como el abandono escolar y retos como la educación permanente que contribuyen a reducir la tasa del desempleo.

En México la inversión en educación, por parte del gobierno, representó en el 2018 un 17% del presupuesto total de los años de escolarización obligatoria y el cual parecería un número relevante. Sin embargo, esta partida dista mucho al de otros países, de hecho, es menor a la tercera parte que en promedio invierten los países de la OCDE, según el estudio de “Panorama Educativo 2018” por parte de la misma organización. Con base a lo anterior, la pregunta que nos queda es: ¿cuál debería ser el nivel de desarrollo que necesitamos?

Con información de Dinero en Imagen