Cuando las Clases Sociales SI IMPORTAN



El rostro de una persona revela más de lo que podemos imaginar.  En ocasiones, con solo observar la expresión de la mirada, detectamos qué sucede con nuestra pareja o con nuestros seres queridos, aunque, en especial los caballeros pueden caer en el error de las primeras impresiones que en ocasiones pueden ser falsas, o sea, solo un rostro y cuerpo bonito pueden convertirse en una pesadilla. La selección adecuada de nuestra pareja requiere de cierto esfuerzo; se trata de una decisión excesivamente importante, la cual, si nos equivocamos, en un futuro, cualquier día, pagamos la factura; es decir, seremos parte de la estadística de separaciones.

Es una situación verdaderamente preocupante aquélla donde las personas que están juntas no tienen absolutamente nada en común, cuando las diferencias son tales que, tarde o temprano, se reflejarán en el comportamiento, en la actitud, en las relaciones sexuales. Los intereses en común no pueden pasarse por alto, si no se comparten metas, sueños y ciertos ideales ¿cómo pretenden estar juntos para siempre?

Suena muy frívolo pero, la posición social de una persona sí puede ser una barrera y, no es precisamente el dinero el factor preponderante sino la educación, el entorno que en que cada uno se desenvuelve. Ha observado cómo los mexicanos tenemos arraigado el síndrome de la cenicienta, ese donde la sirvienta, de origen humilde, se enamora del rico y guapísimo patrón, quizá un exitoso empresario o algo ejecutivo; viven supuestamente un intenso romance que culmina en el altar. La historia es típica de novela, y típico también que justo en ese momento aparece la palabra fin. Y… qué pasará después, cuando la humilde chica tiene que acompañar a su acaudalado marido a los compromisos sociales, ¿tendrá de qué conversar con las otras esposas de su pareja?

¿Qué pasará cuando, después de hacer el amor, quieren platicar un poco, pues de qué hablarán? Fuera de los terrenos del idealismo y más de la realidad, fuera de falsas ideas, nadie puede negar que los niveles sociales son dignos de tomarse en cuenta. Para lograr estabilidad en una relación de pareja, debemos compartir si no el mismo nivel social, uno parecido pues a mediano o largo plazo, las diferencias extremas pueden provocar infelicidad y frustración, conste que no es racismo, es pura realidad…

ALIMENTOS DEL PLACER

Desde siempre, desde tiempos ancestrales, se han probado toda clase de posibilidades para obtener vigor sexual. Entre que sea completamente efectivo o no, lo cierto es que la calidad de los alimentos está permanentemente relacionada con la salud del cuerpo y la mente; además por supuesto del amor hacia nuestra pareja. Aquí algunas sugerencias que pueden tener el poder de encender:
Salmón: como afrodisíaco dicen que es de lo más potente y sus efectos inmediatos.
Arenque: parecido a las sardinas, pero de mayor tamaño.
Almeja y mejillón: pueden comerse crudos con limón o bien cocinados.
Ajo: tomado a diario con los alimentos habituales, ayuda a la vitalidad y salud.
Apio: contiene feromonas que son compuestos químicos presentes en los humanos, conocidos como los olores que atraen al sexo opuesto.
Semillas de calabaza: son ricas en proteínas y aceite, mantienen la salud de la próstata.
Albahaca: en la antigüedad se asociaba con fecundidad y pasión
Anís: en Medio Oriente se utiliza para iniciar al amor a los recién casados y curar la impotencia.
Canela: afrodisíaca, antiséptica, astringente y estimulante.
Lavanda: las semillas que ahora sirven para perfumes, se usaban antiguamente como afrodisíaco.

ASI COMO HAY PLACER, TAMBIÉN HAY RIESGO

Y… ya que estamos encarrerados con el tema del placer, nunca va de más tomar en cuenta la protección a la hora de tener relaciones sexuales. Por supuesto que la abstinencia es el método más seguro tanto para evitar embarazos no deseados como para evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual; sin embargo, resulta indispensable estar informados sobre las consecuencias relaciones sin protección, por ejemplo el Sida, que es un asunto de vida o muerte. Esta terrible enfermedad, se transmite por un virus en la sangre, en los flujos vaginales o en el semen, ataca al sistema inmunológico por lo cual la persona se vuelve más vulnerable al quedar sus defensas limitadas. El virus va destruyendo células de manera que una persona puede tardarse años en descubrir que es portador. Se puede transmitir al tener relaciones sexuales con una persona infectada, a través de la penetración oral, anal o vaginal; pero también al utilizar objetos como jeringas, agujas o instrumental quirúrgico no esterilizado, así mismo, a través de navajas de rasurar o en un embarazo, de madre a hijo. El sida se puede prevenir usando condón masculino o femenino, acompañado de espermaticida.