En unos años hablaremos más con robots que con nuestras parejas

La tecnología lleva años revolucionando nuestras vidas. El ritmo de cambio es tan vertiginoso que especialistas como Silvia Leal, influencer, doctora en Sociología y experta en Innovación, Tecnología y Transformación Digital prevé que «en 2020 los humanos hablaremos más con chatbots —programas informáticos con los que es posible mantener una conversación— que con nuestras parejas».

Es una predicción basada en la estadística. La transformación es tal que, «según la OCDE, en 2030 el 85% del empleo que conocemos habrá desaparecido y estará automatizado», aclara. Esta evolución afecta también a la vida social, un plano en el que se mueven los chatbots.

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En unos años hablaremos más con robots que con nuestras parejas
En unos años hablaremos más con robots que con nuestras parejas

«La relación con la tecnología es una de las cosas que más va a cambiar nuestra vida porque ya no solo llevaremos el móvil todo el día, sino que nos relacionaremos con él desde un punto de vista más humano. Lo haremos de una manera más natural, sin pensar ni darnos cuenta de que hablamos con un robot», analiza Silvia Leal.

Imaginemos entonces una inteligencia artificial bien programada que ayude a nuestros hijos, por ejemplo, a hacer los deberes y que pueda detectar problemas. «Ya hay aplicaciones y son gratuitas, te ayudan a detectar los puntos débiles. Cambian la manera de relacionarse con la tecnología y se hacen adictivas igual que el móvil.

Aquí entra la conciencia que debemos tomar de que todo esto está pasando y de que no podemos sustituir una cosa por otra». Según Leal, siempre es preferible hablar con un amigo, por ejemplo sobre futbol, que con un robot. Aunque, «¿y si el amigo no está? Son nuevas opciones que la gente tiende a criticar, pero lo importante es el uso que se le de». La influencer explica también el caso de sus hijos, que de momento sólo utilizan la tablet para aprender matemáticas.

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No podemos enamorarnos de un robot

En este nuevo panorama también existen los extremos, pero no dejan de ser eso: una posición radical. «La gente se enamora de ellas, pero aquí tiene que entrar el sentido común. Tenemos que educar a la sociedad desde el principio. El riesgo de que una persona se enamore de un sistema tecnológico, como se ha visto por ejemplo en la película Her, no debería hacer que dejemos de apoyar que este tipo de tecnología despegue», aclara

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En unos años hablaremos más con robots que con nuestras parejas
En unos años hablaremos más con robots que con nuestras parejas

«Por temor a morir, por temor a ser sustituidos, porque al final plantea un problema de identidad: si te identificas tanto, ¿qué te hace diferente a una máquina? También entra aquí la teoría de la supervivencia de la raza, porque los robots no garantizan la descendencia. Así bajan las probabilidades de que puedas querer a un robot como pareja. Aunque es verdad que las personas en su sano juicio no se enamoraran de un robot», añade. Seguramente por ello, aún no existe, o al menos no se conoce, un término que se refiera a este «amor irracional», aunque «hay personas que se han enamorado de pájaros», dice en referencia al inventor Nikola Tesla que confesó haberse enamorado de una paloma.

Robots para eliminar el sentimiento de soledad

¿Quiere decir todo esto que la tecnología nos empujará a vivir más aislados? Según la influencer, depende de cómo eduquemos a la sociedad. «La tecnología también puede potenciar las emociones. Aquí entra la robótica social y empática, como Pepper, un robot que lee tus emociones. O, Kirobo, un robot usado en el espacio para que los astronautas no se sintieran solos. Eso no quiere decir que el astronauta no quiera ver a sus hijos».

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Que el presente y el futuro esté marcado por la tecnología no significa que debamos abandonar el estudio de las humanidades o los hobbies relacionados con las letras. De hecho, el cine y la literatura han inspirado en muchas ocasiones esas nuevas tecnologías. Además, como explica Leal, «detrás de la inteligencia artificial hay personas que entienden cómo funciona un cerebro humano.

Google está contratando a muchos filósofos». Es el campo de la robótica empática, programada por un técnico con la ayuda de un psicólogo o sociólogo. «Las carreras se tienen que enfocar en un contenido, pero tienen que ser tecnológicas: un médico, por ejemplo, debe saber cómo se imprime en 3D. Nuestro sistema educativo está muy pasado», reitera.

«La delantera la lleva China, pero tenemos emprendedores locales muy buenos, con serios problemas financieros. En este sentido el liderazgo está muy descentralizado. El ingenio está en todas partes, y luego ya están nuestros políticos», explica. Pero los cambios, añade, empezarán a notarse con mucha más fuerza en 2020, dentro de solo dos años: «Es el momento que se ha marcado para muchas subvenciones y ayudas. Será un año muy interesante».

Al final, lo importante es que no pongamos límites a los avances. Porque la realidad aumentada permite también que una persona paralítica pueda sentir lo que es volar con unas gafas y un dron, gracias a un proyecto desarrollado en Francia. «La gente en esas condiciones se emociona al experimentarlo. ¿Quién tiene derecho a parar esto existiendo estas opciones?».

Con información de Huffpost

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