Intenso mensaje de libertad detrás del lujo

Fundada por la icónica Gabrielle Bonheur Chanel en 1910, la primer etapa de su vida no fue exactamente un cuento de hadas

Todo mundo la conoce hasta quienes menos interés tienen en la moda. Su nombre es símbolo de elegancia, de máximo lujo y un mensaje muy fuerte detrás de lo que todos conocen como CHANEL, la firma parisina que ha marcado su huella desde hace más de 100 años. Nacida en 1883 en Saumur, Francia, nuestra protagonista en esta ocasión, vivió desde los 12 años en un orfanato: había perdido a su madre y su padre la entregó a dicho lugar para que las monjas cuidaran de ella y de sus cuatro hermanos. Vivió en el orfanato en Corréze 6 años donde aprendió a coser. 

A los 18 se salió por decisión propia del lugar y trabajó como dependiente de una tienda y también como cantante en un bar para entretener a los soldados de esa época que se encontraban entre guerras. En su peculiar repertorio cantaba una canción que narraba la historia de una chica que había perdido a su perrito llamado Coco, y entonces todo mundo la comenzó a llamar La Petite Coco. 

A los 20 años comenzó a diseñar sombreros sencillos y modernos (para su época) pero eran un fuerte mensaje para el público para las mujeres pues la moda de Chanel describía a una mujer independiente, moderna, fuera de corsets y adornos insulsos, una mujer más relajada en control de su libertad y desiciones (concepto que hasta el día de hoy resuena en la sociedad). Los comenzó a diseñar en su apartamento con gran éxito, así que no dudó en diseñar su propia línea de moda que era comprada por las chicas de la alta sociedad de aquel momento quienes la conocían por su relación con uno de los mejores jugadores de Polo y también por ser su pareja: un joven adinerado llamado Étienne Balsan.

De la mano de Balsan, Arthur Capel, quien vio en ella un enorme potencial para los negocios y la apoyó para abrir su primer tienda en la icónica Rue de Cambon 31 de París en 1910. Y aunque la competencia en dicho lugar era fuerte pues la moda de aquel momento seguía siendo la opulencia y el casi barroquismo, Coco imponía tendencia con sus sencillos trajes minimalistas e inclusive ropa deportiva; introdujo el punto a su linea, tendencia que encantó y enamoró a sus clientas y que sigue marcando huella hasta en las colecciones más recientes de la marca; introdujo el jersey con la misma técnica, diseño la charming chemise dress una camisa vestido sin cintura que realzaba el busto y cuya propuesta iba acompañada de collares de perlas a la altura del pecho. 

Impuso inclusive un corte de cabello atrevido para aquel entonces, con el cabello corto estilo garçon, que como ya sabemos marcó el final de una década. Entre sus creaciones más icónicas diseñó el famoso traje con falta lisa a rodilla y chaqueta de manga larga de punto, una de las piezas que aun sigue haciendo aparición en las pasarelas más exclusivas de París. Con tanto éxito a su favor y tanta creatividad desbordando de su cabeza, Coco logró abrir una tercera casa de moda en una elegante villa de Deauville y una tercera casa en Biarritz.

Concluida la primera guerra mundial, Coco regresó a París para retomar su negocio desde ahí, creó el icónico Chanel Nº5, perfume que bajo la inversión de Pierre Wertheimer vio la luz junto con los demás productos de belleza. Como dato curioso, el 70% de las acciones le pertenecían a Pierre, situación que incomodaba a Coco pues sentía que se le explotaba. Fue en 1929 cuando la depresión golpeó fuertemente a la firma parisina de moda, que se vio obligada primero a recortar a sus empleados a menos de la mitad, a bajar sus costos considerablemente y aun así, tuvo que cesar operaciones por un tiempo. 

Gabrielle se fue a vivir a Estados Unidos con una nueva pareja, un director de cine quien le ofreció vestir a las estrellas de las películas. Al inicio de la segunda guerra mundial, se refugió en París junto con Günther von Kluge un oficial nazi, mientras solo se vendían sus joyas y sus perfumes pues la línea de alta costura no podía mantenerse en pie. Durante la ausencia de Chanel como marca líder, otros genios de la moda como Christian Dior y Cristobal Balenciaga brillaban con su Nuevo Look; se posicionaron en la cima de la moda de esa época hasta que Coco a sus 71 años decidió regresar a tomar riendas de Chanel, y no tardó mucho para nuevamente ser la máxima casa de moda en París.

El imperio creció hasta restablecerse como las más influyente y poderosa en esas épocas. Gabrielle falleció a sus 88 años en 1971 aun trabajando y diseñando. Entonces Jackes Wertheimer hijo de Pierre compró toda la casa de moda. El hijo de Jackes, Alan, tomó el mando en 1974 y trabajó para que la imagen de Chanel en Estados Unidos fuera más prestigiosa, pues sus perfumes inclusive se vendían en las farmacias lo cual no daba prestigio ni sentido de exclusividad. Decidió reducir los puntos de venta de 18000 a 12000 en todo el país y ademas invirtió millones de dólares en publicidad aspiracional.

Chanel siguió creciendo, enfrentándose de manera titánica ante las adversidades económicas que las décadas traían pero saliendo siempre victoriosa, renovando sus líneas, y reportando, nada más y nada menos que unos cinco mil millones de dólares de ganancias…