La innovación: emprendiendo hacia la creación de un mejor futuro

La innovación mueve al mundo pero son las ideas las que le dan vida

Hace algunos días concluí la enseñanza de la materia Sistemas de Control Directivo a mis estudiantes de la Maestría en Administración. Al final, uno de ellos me preguntó: ¿Qué sucede cuando todo está bien controlado y todo marcha a la perfección? Es el momento de un tema sumamente fascinante: la innovación y la disrupción –respondí; recordando a mis profesores del Instituto Tecnológico de Massachussetts y a tantos ejemplos que este mundo complejo y dinámico impone. 

La realidad nos muestra que la innovación siempre debe ser un camino paralelo y simultáneo a los procesos de operación diaria y por ello no es necesario inventar algo nuevo para innovar ni es algo que dependa del tamaño de una organización.

El enfoque del Instituto Tecnológico de Massachussetts es que la innovación puede ser aprendida. La innovación es el proceso de generar ideas y tomarlas desde el momento de su generación hasta la implementación de su impacto. A través del énfasis en el proceso (no del producto y los servicios), MIT centra su estudio en la jornada completa de la innovación en las organizaciones. Priorizando el hecho que una idea innovadora es la sinergia entre la concepción del problema y la creación e implementación de una solución.  

Phil Budden (2018) refiere que las fuentes de la innovación son las siguientes: 

  • Identificación de los Problemas, 
  • Implementación de las soluciones,
  • Identificación de los espacios de oportunidades para la innovación,
  • Creatividad e innovación para encontrar una nueva solución a un problema creando valor,
  • Identificar el espacio de la costumbre y la oportunidad para implementar nuevas prácticas fuera de la caja (outside the box) y crear nuevas soluciones en el área de las oportunidades.
  • Los accionistas invierten en innovación porque las futuras innovaciones pueden traer nuevas fuentes de ganancias. 

Por su parte Clayton Christensen (2003) nos define tres tipos fundamentales de innovación:

  • Innovación para el Crecimiento (Growth innovation)
  • Innovación sostenible (Sustaining innovation) (Mejores productos, ayudan a la compañía a ser competitiva).
  • Innovación para la eficiencia (Eficiency innovation)

Si se logran balancear los tres tipos de innovación se puede crear un ecosistema fuerte de innovación. A lo anterior deben sumarse habilidades relacionadas a la disciplina y el liderazgo. Cada persona tiene mayor capacidad creativa de lo que se imagina, por ello la valentía para innovar, capacidad de exploración, creación e implementación son cualidades que las personas siempre debemos cultivar; ya que cuando todo funciona a la perfección, es muy sencillo caer en la peligroso limbo del confort.

El MIT recomienda desarrollar 5 habilidades exploratorias para fructificar la innovación: 1) Cuestionar y retar el status quo; 2) observar conscientemente; 3) networking en todos los sentidos a través de relaciones que agreguen valor a tu producto o ideas; 4) experimentar y; 5) asociar con creatividad conectando las cosas en sus respectivos contextos.

La innovación mueve al mundo pero son las ideas las que le dan vida. Por ello, aunque el mundo nos someta a su veloz dinámica, siempre es fundamental darnos tiempo para pensar con claridad, recalibrar nuestros pensamientos y cómo hacer la vida mejor a través de ideas que reformulen con prioridad y estrategia el rumbo que deseamos en nuestra existencia. Innovar nos permite emprender la creación de un mejor futuro.