Empresarios: Directores Eficientes

El ser empresario conlleva muchas tareas y habilidades, es común ver que los dueños de negocios de PYMES sean directores de sus empresas teniendo retos muy fuertes como ser más efectivos y tomar buenas decisiones. Ser un buen director de su propia empresa requiere mucho más de trabajar duro y largas horas. La idea no es trabajar mucho, sino trabajar efectivamente. Los dueños-directores deben desarrollar habilidades las cuales si no tienen los hábitos adquiridos para convertirlas en resultados estás habilidades estarán desperdiciadas. Para ello se recomienda que identifiques cinco prácticas fundamentales para ser un director efectivo:

  1. Analice en qué invierte su tiempo. Hay que recordar que el tiempo es ¡percepción!, cuando estamos pasando un excelente momento el tiempo vuela, pero si estamos en una situación no muy agradable como la fila en el banco, cada minuto se nos hace eterno. Al igual pasa en las tareas o actividades que realizamos nos pasamos más tiempo atendiendo lo que nos agrada de lo que no. Como director identifique los “tiempos improductivos” los cuales son donde realiza actividades que no son ni urgentes ni son importantes para su empresa. Por ejemplo analice si hay crisis recurrentes en su empresa, ya que una crisis es algo que pasa una vez, si ocurre varias veces pasa a ser rutina para la cual se debe tener un procedimiento claro de cómo atenderlo. La mala organización y la falta de información también son factores desperdiciadores de tiempo.
  1. Enfóquese en la aportación. Cuestiónese ¿qué puedo hacer para afectar positivamente y de forma significativa los resultados de la empresa? Y lo importante es medir estos avances mediante la ayuda de indicadores clave de desempeño. En la terminología empresarial, un indicador clave de desempeño (KPI) es una medida cuantificable para identificar los éxitos empresariales. Si no mido no puedo saber donde estaba y el efecto que tuvo la aportación.
  1. Desarrolle fortalezas y oportunidades. Realice un análisis FODA Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas de su equipo de trabajo y concéntrese en las fortalezas y aportaciones de sus colaboradores para poder crear una sinergia y así obtener mejores resultados. Si logra un verdadero trabajo en equipo, 2 + 2 > 4
  1. Establezca prioridades. Establezca lo importante sobre lo urgente y no realice más de una actividad simultáneamente. Establecer prioridades es fácil, lo difícil es apegarse a la decisión tomada, eso requiere tener claridad hacia donde se va, enfocándose en la oportunidad y no en los problemas. Los estudios nos indican que los empresarios más exitosos son aquellos que no pierden foco.
  1. Sistematice la toma de decisiones. Primero defina el problema a resolver de forma precisa y completa, tenga claridad de lo que su decisión debe lograr, convierta la decisión en acción informando que debe hacerse y quienes deben hacerlo y pruebe la efectividad de la decisión obteniendo retroalimentación.

La toma decisiones es un tema del que no leemos todos los días, siendo que toda nuestra vida la pasamos tomando decisiones ya sean buenas o malas pero decisiones que tienen todo tipo de repercusiones, desde si amanezco de buenas o de malas, si desayuno o no lo hago, si compro a este proveedor o lo cambio, en fin, decisiones, decisiones y más decisiones. Recuerde que la mayoría de las malas decisiones a nivel directivo se pueden atribuir a tres factores:
a)      La falta de una metodología en la toma de decisiones. Las malas prácticas se perpetúan, ya que no se analizan sistemáticamente los efectos de las decisiones.
b)      El compromiso prematuro (sin prever consecuencias)
c)      El gasto de tiempo y dinero en soluciones fáciles pero equivocadas
El proceso de decisiones efectivo se reduce a 5 fases:

  1. Recolectar información para comprender el problema
  2. Establecer una dirección que conlleve al objetivo deseado
  3. Hacer una búsqueda sistemática de ideas
  4. Evaluar estas ideas dentro del contexto del objetivo
  5. Manejar los obstáculos

La toma de decisiones no consiste en resolver un problema, sino en comprometerse a investigar a llegar al fondo, a la raíz de lo que produce el problema. Ante una mala decisión se debe aprender del error. El aprendizaje se frustra cuando no hay tolerancia para los errores, se requiere de madurez para ganar de estos errores. Es esencial seguir buenas prácticas organizacionales, que provengan de un proceso de descubrimiento que enfatice el logro de los objetivos de nuestras empresas bajo el énfasis de optimizar tiempo y recursos.