Ética pública: retos y prospectivas

Qué debe incluir el término ÉTICA :
E: Educación, enseñanza, experiencia y excelencia
T:  Trabajo en equipo, transparencia, técnica, tecnología y toma de decisiones.
I:  Investigación, inversión, inteligencia e integridad.
C: Conocimiento, capacitación, compromiso y cultura.

A: Aprendizaje, aptitudes y actuación.

 De acuerdo al Diccionario Larousse, la Ética proviene etimológicamente del griego éthikos y es la “Parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre”. Por su parte, la Real Academia Española, establece el mismo concepto sobre Ética y además agrega “Conjunto de normas morales que rigen la conducta humana.”

Al hablar sobre ética es común escuchar el comentario de que ésta la aprendemos desde casa con la familia y también es frecuente oír que todos debemos ser éticos en todos los ámbitos de nuestra vida. La ética es una rama de la filosofía, que trata del conjunto de normas morales que rigen la conducta humana, donde existen conflictos entre el bien común y el bien individual.
Por ejemplo, para nosotros los contadores públicos, no podría existir un adecuado servicio técnico profesional basado en engaños, fraudes o manipulación de información, por lo que se estableció el Código de ética de carácter obligado para todos los contadores públicos, emitido por el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) desde el año 1925 y recientemente actualizado para fortalecer la independencia en la  actuación profesional. Otro ejemplo se da también, en los Clubes de Rotarios, donde se señala como principio rector en las actividades profesionales y empresariales,  la observancia de elevadas normas de ética.
Para el sector gubernamental, existen varios ordenamientos que emanan de nuestra Carta Magna, reformada el 10 de febrero del 2014, del Título Cuarto de las responsabilidades de los servidores públicos, particulares vinculados con faltas administrativas graves o hechos de corrupción y patrimonial del estado.
La ética pública contempla una serie de valores que rigen el actuar del servidor público para que éste sea responsable, integro, honesto, transparente, equitativo y eficiente, resguardando en todo momento la legalidad y fomentando la ética permanente, que merma los espacios que tiene la corrupción, por lo tanto crea y mantiene la confianza de la ciudadanía en las Instituciones, lo cual debería elevar la calidad de la Administración Pública. Así lo establece la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, en sus artículos 7, 48 y 49 donde se indica que, es responsabilidad de los servidores públicos salvaguardar los principios de legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia.
El 20 de agosto del 2015 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF)  el  “Acuerdo que tiene por objeto el Código de Ética de los servidores públicos del Gobierno Federal, las Reglas de integridad para el ejercicio de la función pública y los Lineamientos generales para propiciar la  integridad de los servidores públicos y para implementar acciones permanentes que favorezcan  su comportamiento ético, a través de los Comités de ética y de prevención  de Conflicto de interés”.
El Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 20 de mayo de 2013, establece que para alcanzar la Meta Nacional «Un México en Paz», es necesario fortalecer las instituciones mediante el combate a la corrupción y el fomento de una mayor rendición de cuentas, entendiendo que la corrupción no es un fenómeno aislado sino la consecuencia de distintas formas de transgresión al Estado de Derecho, por lo que no puede combatirse de manera eficaz persiguiendo solamente a los individuos que han cometido faltas, sino construyendo garantías y creando políticas integrales que permitan disminuir esas conductas.
El  Programa para un Gobierno Cercano y Moderno 2013-2018, publicado el 30 de agosto de 2013 en el Diario Oficial de la Federación, señala que para consolidar un gobierno más abierto al escrutinio público, es indispensable que la función pública se apegue a los principios de legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia, con el propósito de que impere invariablemente en los servidores públicos una conducta ética que fortalezca a las instituciones públicas y que a su vez responda a las necesidades de la sociedad.
En México, no obstante la existencia de un Marco Normativo que rige la conducta de los servidores públicos y que ha tenido grandes avances realizados en su implementación, los resultados que arrojan los reportes internacionales que miden la percepción de la corrupción no son alentadores. Según el Barómetro Global de la Corrupción 2015 ( http://transparencia.org.es/wp-content/uploads/2016/01/tabla_sintetica_ipc-2015.pdf ) México se encuentra en el primer lugar de los países que integran a  los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)  y a nivel mundial ocupa los primeros sitios  por    debajo de  Bolivia, Argentina, Venezuela, Yemen y Pakistán.
Ante estas realidades  tristes y lacerantes  y  dada la amplitud de la  normatividad legal, será para los nuevos funcionarios públicos de Quintana Roo y de otros estados, que inician un nuevo periodo de administración pública, un reto profesional y personal el romper la inercia de corrupción e impunidad  y ser ejemplo de buenos mexicanos honestos en los compromisos adquiridos con su estado y  país.
En el ámbito empresarial, no basta con promoverse como empresas socialmente responsables (ESR),  abusando  de lo “natural o verde”,  o pintando de rosa sus logotipos o  productos  en el mes de octubre,  generando mensajes de  empoderamiento y equidad de género, sin promover estas mismas causas realmente en el interior de sus organizaciones, todo a cambio de ganarse la simpatía  del consumidor, lo cual desde luego de ninguna forma es ético.
Debemos crear y promover una cultura ética con principios universales, formar líderes con valores morales y convencer a la sociedad que la ÉTICA si es rentable, creando programas para combatir la corrupción y hacer responsable a la misma. Actuar con ética nos trae beneficios personales y se contribuye a la productividad en el área en que se labora.