Las 5 mejores ilusiones auditivas (porque no siempre puedes creer en lo que escuchas)

Los sonidos son capaces de engañar a nuestro cerebro, tal como lo pueden hacer las imágenes.

Muchos de nosotros estamos familiarizados con la ilusiones ópticas. Es más, algunos no perdemos la oportunidad de asombrarnos y poner en tela de juicio aquello de «ver para creer» cuando estamos ante una.
Con las que no nos topamos tan a menudo es con las ilusiones auditivas… ¿o será más bien uno de esos casos que confirman ese otro refrán que reza: «el que no sabe es como el que no ve»?
Porque, a juzgar por lo que nos dice el ingeniero acústico Trevor Cox, son usadas en composiciones musicales, así que quizás las hayamos escuchado sin percatarnos de que en algún momento hubo sonidos que engañaron a nuestros oídos.
Cox enseña e investiga la física del sonido y la psicología de la percepción humana en la Universidad de Salford, en Reino Unido, y escogió las que juzga como las mejores ilusiones auditivas para que las escuchemos y para explicarnos cómo el cerebro procesa el sonido.

1. Shepard-Risset Glissando

Esta nota musical parece estar aumentando en tono eternamente… ¿cómo es eso posible?

¿Reconoces el truco?

De un momento a otro, el sonido claramente sube y eso es a lo que se aferra tu cerebro.
Pero también hay algo sucediendo más lentamente que la mayoría de las personas no notan cuando escuchan por primera vez.
El efecto es como la famosa Escalera de Penrose, que da la sensación de que constantemente suben (o bajan, dependiendo de la dirección), cuando de hecho estás dando vueltas en círculos (o más bien en cuadrados… mejor ver para entender).

La Escalera de PenroseScience Photo Library/Getty
Conocida también como «escalera infinita» o «imposible», es una ilusión óptica descrita por los matemáticos ingleses Lionel Penrose y su hijo Roger Penrose en 1958. Las escaleras que cambian su dirección 90º cuatro veces dando la sensación de que suben o bajan a la vez, sea la dirección que sea. Su construcción en 3D es imposible.

El sonido de frecuencia más alta está desapareciendo gradualmente, y va siendo reemplazado por un sonido de baja frecuencia que delicadamente se va haciendo más fuerte y se va acoplando.
Eso crea la ilusión de que el sonido siempre está aumentando en tono. La ilusión en realidad se repite cada 10 segundos.
Ahora que conoces el truco, deberías poderlo escuchar.
El efecto se hizo famoso cuando Hans Zimmer lo usó en la banda sonora de la película «Dunkerque».

2. Del discurso a la canción

En esta ilusión oirás una oración breve. Un fragmento corto de esa oración -el último- se repite diez veces.
Después de eso, cuando escuchas la oración nuevamente, ¡la mujer parece cantar el último fragmento!
La oración es exactamente la misma: lo que cambia es cómo tu cerebro procesa el sonido.
Las frases inherentemente contienen melodía: mientras hablamos, nuestras palabras naturalmente suben y bajan de tono.
A veces se trata de comunicar la emoción; si transmitimos malas noticias, las palabras tenderán a descender en tono. En otras ocasiones, ayuda a los oyentes a comprender la estructura del discurso: señalamos una pregunta elevando el tono al final de una oración.
En esta ilusión, repetir un breve fragmento 10 veces hace obvia la melodía oculta.
Una vez que hayas escuchado la oración como canción, es muy difícil volver a escucharla como discurso, porque tu cerebro la trata automáticamente como si fuera música.

Una vez que la escuchas, ¡ya no puedes dejar de oir la frase como una canción!

Este ejemplo icónico es de la psicóloga Diana Deutsch, quien descubrió el fenómeno accidentalmente en 1995.
Diana Deutsch escribió sobre el tema en su libro «Ilusiones musicales y palabras fantasmas: cómo la música y el habla desbloquean los misterios del cerebro».

3. Melodías ocultas

Escucha este extracto de Frühlingsrauschen («Murmullos de primavera») de Christian Sindling. Comenzarás escuchando una melodía alegre sobre un acompañamiento que varía rápidamente. [Crédito de archivo midi: Bernd Kreuger].

La melodía se escucha con claridad

Luego, escucha la misma pieza tocada a un cuarto de la velocidad.

¿Y la melodía?

La melodía desaparece. ¿A dónde se fue?
Mientras escuchas la música, los sonidos de todos los instrumentos se mezclan a medida que entran en tus oídos.
Tu cerebro necesita resolver este acertijo auditivo, entender qué pedazos de sonido van con cada uno, y así darle sentido a la cacofonía. Lo que hace es identificar y reunir fragmentos de sonido que provienen del mismo instrumento y forman la melodía.
Cuando la música se reproduce rápido, esto es relativamente fácil. Pero con la música lenta, las brechas entre las notas de la melodía son demasiado largas para que tu cerebro las agrupe fácilmente, por lo que termina perdiendo la melodía.
Darle sentido a una escena sonora compleja es una tarea inmensamente complicada pero vital para la audición.
Es como cuando estás tratando de escuchar a una persona en un lugar ruidoso: tu cerebro necesita identificar todos los fragmentos de sonido que provienen de la voz de la persona y reunirlos para que poder entender lo que está diciendo.

4. Melodía misteriosa

Escucha esta breve melodía. Es una melodía famosa que ha sido codificada . ¿Puedes reconocerla?

Ésta es la versión codificada.

Ahora escucha la versión descifrada.

Ésta es la versión descifrada.

Si vuelves a la versión codificada, ¿puedes escuchar la melodía? (Es posible que necesites escuchar ambas muestras de sonido varias veces para que esto funcione).
Si observas un teclado de piano, cada nota aparece varias veces en el teclado, con una octava de separación.
En esta versión, todas las notas eran correctas, pero la melodía salta, con algunas notas una octava demasiado alta y otras una octava demasiado baja. Los grandes saltos entre las notas hacen que sea difícil detectar la melodía si no sabes qué estás escuchando.
Pero una vez que sabe cuál debería ser la melodía, el cerebro se basa en eso y elige la melodía incluso en la versión codificada: este es un ejemplo de procesamiento de arriba hacia abajo, en el que la experiencia previa altera la forma en que percibimos lo que escuchamos.

5. Resbalón, por Sarah Angliss

Esta pieza musical fue escrita para Auditory Illusions de BBC Radio 4 por la compositora Sarah Angliss. Esto podrás notarlo más con auriculares, pero también funciona a través de altavoces.
Al comienzo de la ilusión, escucharás algunas notas en un oído, luego escucharás otro conjunto de notas en el otro oído.

Nuestro cerebro opta por juntar notas para formar dos escalas ordenadas.

La magia ocurre tras unos 35 segundos, cuando estos dos patrones suenan simultáneamente. Los dos conjuntos de notas se fusionan y se revelan dos escalas, una con notas ascendentes y la otra descendente.
La pieza explota la ilusión cromática.
Si pasas los dedos por un teclado de piano tocando todas las teclas, obtendrás una escala cromática.
Ahora, si tomas dos escalas cromáticas, una ascendente y otra descendente, y envías notas alternativas de cada escala a los oídos izquierdo y derecho a través de auriculares, creas los dos conjuntos de notas que escuchaste por separado al comienzo de la pieza.
Lo sorprendente es que, al tocarlos juntos, el cerebro vuelve a juntar las notas en escalas.
Se podría pensar que esto no sucedería porque estás escuchando diferentes partes de la escala en diferentes oídos.
Lo que muestra es que cuando se intenta reconstruir una escena sonora, el cerebro a veces comete errores.
En este caso, el cerebro opta por juntar notas para formar dos escalas ordenadas, ignorando el hecho de que provienen de oídos diferentes.
Con información de BBC