El reto de fortalecer la empresa familiar: caso de éxito en Yucatán

YUCATAN

YUCATAN. Picorey es una empresa familiar que se dedica al ramo de las botanas y los dulces. Actualmente posee varias plantas ubicadas en Umán, Teya y Cholul en Yucatán.

En la planta de Cholul elaboran botanas, papas, chicharrones, charritos. En Umán fabrican dulces, pico rey de polvo, paletas con chile, paletas con limón, pulpas, en Teya fabrican bolsas, cacahuate y semillas de calabaza. Se trata de una empresa exitosa, manejada actualmente por la tercera generación de la familia. Este negocio lo empezó el abuelo, lo siguió el padre y ahora están los hijos al frente; la cuarta generación está ya empezando a trabajar en diversas partes de la organización.


¿Cómo nace Picorey?


Es un negocio que empezó en el año 1912 con mi abuelo. Elaborábamos exclusivamente café tostado y lo vendíamos en carretones tirados por caballos, luego empezamos a venderlo en automóvil a los proveedores. Posteriormente cuando mi papá empieza a trabajar, comenzamos a fabricar otros productos, como churritos pequeños, para luego pasar a los dulces y los diferentes productos con los que contamos actualmente.


¿Cómo está conformado Picorey?


Tenemos aproximadamente 300 empleados. Están separados entre las dos plantas de Umán, dos plantas de Teya y 2 más de Cholul; el área comercial la tenemos separada, manejada como una empresa comercializadora que se encarga de vender los productos a todas las diferentes empresas. De esta forma, podemos distribuir, al tiempo de tener el control de la operación. Nuestra presencia abarca toda la Península con sucursales en Chetumal, Playa del Carmen, Cancún, Valladolid, Tekax, Cholul y Chuminópolis, Campeche y Ciudad del Carmen. Con esta red de distribución, podemos llegar a todos nuestros clientes, porque nosotros damos el servicio directamente.


¿Cuál ha sido la fórmula del éxito de Picorey?


Uno de los aspectos más importantes para nuestra organización, es el hecho de dotar a nuestro personal de información y retroalimentación de lo que están haciendo en su trabajo, que se sientan parte, le den valor tanto a los empleados como a la empresa. Creemos que manejar este esquema genera una fuerza increíble ya que las personas observan su propio desarrollo y pueden medir su desempeño.

Cuando tú pones la meta de lo que quieres alcanzar y vas midiendo tus propios resultados, realmente tu trabajo adquiere otra dimensión, empieza a tener sentido; son tus metas, tú sabes hasta donde quieres llegar y observas el crecimiento de los demás, con la seguridad que cada quien está aplicando sus propias capacidades. Ello, cambia radicalmente a la organización. De está forma ya todas las personas empiezan a jalar, una ventaja difícil de alcanzar.

Es la ventaja competitiva que marca la diferencia, no es el hecho de manipular a las personas, no deseamos controlar a nadie, queremos que la gente controle su propio desempeño, que sean ellos mismos los que puedan realmente tener el éxito que buscan.


¿Cuál ha sido el reto más grande para Picorey?


Al ser una empresa familiar te topas con diferentes circunstancias, empezando desde la educación o la formación de la gente que está al mando, aunque esto no es un problema propio de mi empresa, es algo que se ve tanto en México como en el mundo. En la sociedad que se forma como empresa se van integrando las diferentes generaciones de la familia y la formación debe venir desde arriba; nosotros debemos pasar a los que vienen una educación seria con respecto al manejo del negocio, a la sucesión, al reparto de las ganancias, los roles de trabajo y, en donde empieza la familia y en dónde empieza la empresa.


Esta situación es una parte crucial para la supervivencia. Muchas veces puedes ser exitoso, que estés vendiendo, que tengas margen de utilidad y que tengas beneficios para tus empleados y para la comunidad, pero, que tenga problemas internos, de liderazgo, no, no lo puedes permitir. Cuando hay en la organización tres o más personas que quieren tener liderear, existe el riesgo de convertir a la empresa en un monstruo de 20 cabezas, es decir, si cada persona entra a dar su opinión o a dar órdenes, todo se empieza a estancar, se dan los objetivos encontrados y una serie de problemas que realmente paralizan el crecimiento.


Un reto importantísimo para nosotros fue llegar al consenso para poder tener un consejo de familia, hacer un protocolo y darles una formación a todos los integrantes. Que todos puedan trabajar en equipo sin que surjan grandes diferencias, no es una cosa que se resuelve en cinco minutos porque hay que implementar una estructura, dar la preparación, la enseñanza, llevar a la organización de una manera honesta y recta; solo a través de estos valores pueden realmente desarrollarse todos.


¿Cuál sería su consejo para los nuevos emprendedores?


Algo trascendental es que tengan una misión en la vida, realmente el hecho de que te propongas algo y que hagas el compromiso contigo mismo de una manera honesta, te da una fuerza tremenda que te impulsa a lograr lo que decides. El hecho es que tengas una misión, que te pongas una meta y te dediques a lograrla, es donde el ser humano se distingue de otras especies. Realmente si queremos un beneficio para la humanidad, queremos una vida mejor, debemos de tener los valores bien puestos, saber exactamente lo que queremos y ser positivos. Si nos comprometemos realmente de corazón y con algo positivo, te puedo garantizar que lo puedes alcanzar.

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“Ser empresario en la actualidad, se puede decir que es más difícil, pero yo te puedo decir que hoy, con la cantidad de personas que tenemos y con las fronteras abiertas, hay muchas oportunidades de lograr el éxito. Hay más estrategias para trabajar, para que los clientes compren tus productos o adquiera tus servicios; lo que tenemos que hacer es decidirnos y tener los ojos bien abiertos para buscar esas oportunidades”.

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