Causas de la infidelidad

La mayoría de las parejas suelen pasar por momentos de crisis en su relación que, en muchos casos, si no se superan, corren el riesgo de caer en la infidelidad.
Traición, mentira, engaño son algunas de las palabras empleadas por la persona ofendida. La infidelidad se produce cuando una pareja rompe el compromiso de lealtad sentimental contraído. Es una traición a una promesa hecha por la pareja, una promesa de exclusividad, de amar sólo a esa persona.
No siempre tras la infidelidad se produce una ruptura, algunas parejas consiguen superarlo. Otras rompen con la pareja, no están dispuestas a continuar una relación en la que se ha perdido lo fundamental, la confianza, además de tener el temor de que vuelva a ocurrir.
En ambos casos la infidelidad trae consigo un gran dolor, pérdida de confianza en la pareja, pérdida de autoestima, humillación, impotencia y rencor.
Causas de infidelidad
Los motivos por los que alguien puede ser infiel son muy variados, los más frecuentes son:
– Búsqueda de nuevas experiencias, esto ocurre sobretodo en personas que no han tenido relaciones con otras personas.
– Después de varios años de convivencia se produce el cansancio y el deterioro de algunas parejas que no han puesto los medios para evitarlo y esto junto con el aburrimiento puede conducir a la infidelidad.
– Insatisfacción emocional, esta causa de infidelidad se produce sobre todo en las mujeres en las que el motivo principal es la falta de amor y el abandono afectivo por parte de su pareja.
– En personas inseguras la infidelidad pueden verla como un logro personal.
– Como venganza a una infidelidad anterior de la pareja.
– En la llamada crisis de los cuarenta, en muchos casos surge la necesidad de sentirse joven y atractivo/a todavía.
La monotonía. Esta es uno de los más grandes enemigos en la relación de pareja. Un matrimonio sumido en la rutina y en el aburrimiento esta más vulnerable, por lo tanto si llega alguien que ofrece un panorama distinto, lleno de encantos, novedades, riesgos y demás cosas de que carece la relación conyugal, es muy probable que se acepte. Por la misma necesidad emocional que se tiene.
La infancia. La manera en cómo se vivió en la infancia, determina las formas de conducta de la familia y la persona en la edad adulta. Por lo tanto una persona que de niño fue desatendido, extremadamente sobreprotegido, inseguro, proveniente de una familia disfuncional, o en donde no hay la enseñanza de valores y principios, es más probable que cuando mayor sea infiel a su pareja.
Vacío. La soledad, el aislamiento, desesperanza o una depresión sin explicación, provocan inestabilidad en los matrimonios. Cuando aparece ese sentimiento de vacío en una de las partes, la persona tiende a seguir buscando a su «pareja ideal», y aunque no sabe lo que realmente quiere, es infiel.
– La vida sexual deficiente. Aunque no es el único elemento en la relación de pareja, si es muy importante, por lo que si una de las partes no se siente satisfecho sexualmente tiende a buscar fuera de la relación la satisfacción sexual que no encuentra en su pareja, a pesar de amarla. El que ella o él no satisfagan al otro o no quiere llevar a cabo sus fantasías sexuales, le crea un sentimiento de enojo y venganza, llevándolo(a) a tener relaciones sexuales con otra persona.
– Interferencia de la familia (padres): otro factor que influye para que la infidelidad se de es la intervención de los padres en la vida matrimonial de sus hijos, lo cual viene de la mano con la dependencia emocional de la pareja. Ya que al no establecerles límites, provoca que halla sentimientos de abandono y poco valor hacia el otro, llevándolo a buscar una relación extramarital.
Ya no sienten lo mismo. Cuando el enamoramiento que existía en un principio en la pareja se ha ido acabando y se vive en el hastío de una relación, mientras que al mismo tiempo una de las partes necesita seguir satisfaciendo su necesidad de seguir enamorado, es muy común que busque vivir nuevamente ese sentimiento con otra persona.
Por lo que se tiene. En muchas ocasiones, también se llega a ser infiel, cuando uno de la pareja por haber obtenido poder, dinero y una posición social, siente que se ha ganado el derecho a tener un mayor potencial sexual con el sexo opuesto.
– Cuando la pareja lo permite porque sabe que la relación está mal. Se da sobre todo cuando ambos se dan cuenta de las deficiencias de su relación, y por lo tanto están de acuerdo en que los dos o a veces uno tenga relaciones extramaritales con otra persona, de tal forma que con ella pueda satisfacer lo que le hace falta en su relación con su pareja estable.
¿Cómo prevenir la infidelidad?
La mejor manera de prevenir la infidelidad es a través de la comunicación y de la lucha diaria contra la costumbre y la rutina que hacen que se pierda interés por la relación y por la pareja, y que se produzca un abandono de la vida en común.
Para que una pareja se mantenga unida es fundamental conocerse íntimamente, conocer los gustos, la personalidad y deseos de su pareja. Saber que somos importantes el uno para el otro y expresar el amor día a día.
Para conseguirlo es necesario un esfuerzo y una dedicación de energía y de tiempo. Para evitar la infidelidad lo mejor es que tu pareja se sienta feliz contigo.
¿Se puede perdonar la infidelidad?
No hay que confundir perdonar con ignorar o evadir. Perdonar la infidelidad debe ser una decisión de los dos, es decir, quien fue infiel debe entender plenamente el daño que causo y estar francamente arrepentido de ello, y a quien le fueron infiel debe haber aliviado su autoestima y estar convencido de que existen los elementos necesarios y suficientes para perdonar la infidelidad, además de tener el sincero y franco deseo de perdonar esa infidelidad. Regularmente es muy difícil, que lo logren hacer solos, siempre es de vital importancia que busquen ayuda psicológica en terapia de pareja, así podrán salir adelante, manejando adecuadamente el sentimiento de infidelidad.
Lo que nunca se debe hacer es permanecer en una relación por motivos que son realmente justificaciones o pretextos, como cuando se antepone a los hijos, o el temor a la dependencia económica, etc. Es ahí donde se comete el error de ignorar o evadir una situación de infidelidad. Y eso, nunca termina bien.