Golpe militar en Myanmar: días convulsos

La multitudinaria manifestación en Yangón, la antigua capital, es la más grande hasta la fecha contra el nuevo régimen militar.

«Que falle la dictadura militar, que gane la democracia», corearon los manifestantes, repartiendo rosas y botellas de agua a los agentes de policía para que se unan a su causa y no a la de los militares.

La policía con escudos antidisturbios bloqueó las principales carreteras que conducen al centro de la ciudad.

«Tenemos que acabar con esto ahora»

Los manifestantes son trabajadores de fábricas y estudiantes, pidieron la liberación de los detenidos por el ejército, incluida la líder electa Aung San Suu Kyi.

«Estamos aquí para luchar por nuestra próxima generación, para liberarlos de una dictadura militar«, dijo una manifestante a la agencia AFP. «Tenemos que acabar con esto ahora».

Hasta ahora Myanmar, también conocido como Birmania, se había mantenido mayoritariamente en calma después del golpe, aunque se produjeron algunas manifestaciones en diferentes partes del país.

Las autoridades militares están atrincheradas en la capital, Naypyidaw, y hasta ahora han evitado entablar contacto directo con los manifestantes.

Los birmanos conocen muy bien la violencia de las que son capaces los militares, pero ahora que la gente tuvo tiempo de digerir lo que está sucediendo están encontrando diferentes formas de hacer oír su voz.

El país fue gobernado por un gobierno militar opresivo desde 1962 hasta 2011.

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Sin internet

Por lo demás, un apagón casi total de Internet está en efecto en Myanmar, donde la conectividad cayó a un 16% de los niveles normales, dijo NetBlocks Internet Observatory, un organismo que monitorea las redes.

El cierre general de internet ocurrió horas después de que el ejército bloqueara el acceso a Twitter e Instagram para evitar que la gente se movilizara para protestar. Facebook había sido prohibido un día antes.

Muchos usuarios evadieron las restricciones en las redes sociales mediante el uso de redes privadas virtuales (VPN), pero el apagón más general interrumpió gravemente su actividad.

Golpe militar en Myanmar: días convulsos. El grupo de derechos humanos Amnistía Internacional calificó el cierre como«atroz e irresponsable«.

Organizaciones de la sociedad civil instaron a los proveedores de internet y redes móviles a desafiar la orden del apagón, informó la agencia de noticias Reuters.

El ejército todavía no ha emitido comentarios al respecto.

Mientras tanto, Suu Kyi está bajo arresto domiciliario, según su abogado. Documentos policiales muestran que está acusada de importar y utilizar ilegalmente equipos de comunicaciones (walkie-talkies) en su casa de la capital.

Además, Sean Turnell, un académico australiano exasesor económico de Suu Kyi, fue detenido en Yangón.

Turnell le dijo a la BBC que lo han confinado en su hotel y que no sabe de qué pueden acusarlo.

El golpe tuvo lugar cuando se inauguró una nueva sesión del parlamento, tras la aplastante victoria electoral de noviembre del partido Liga Nacional para la Democracia (NLD) de Suu Kyi.

Muchos birmanos vieron cómo se desarrollaban los eventos a través de Facebook, la principal fuente de información y noticias en el país.

Tres días después, se ordenó el bloqueo de plataforma por «razones de estabilidad».

Una vocera de Twitter dijo que la prohibición socava «la conversación pública y los derechos de las personas a hacer oír su voz». Facebook, propietaria de Instagram, pidió a las autoridades que «restablezcan la conectividad».

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