¿Qué son los préstamos garantizados y no garantizados?

A veces un préstamo es una buena opción, pero aquí te explicamos como identificar una estafa con los préstamos garantizados.

Los pequeños negocios siempre están defendiendo su dinero, pues deben hacer milagros con lo poco que tienen, por ello muchos de ellos ven necesario recurrir a créditos para hacer realidad todas las ideas que se les vienen a la cabeza, pero las opciones de conseguir uno son miles y variadas, lo que hace que unos cuantos se aprovechen de esto.

Por ejemplo, cada vez es más usual escuchar noticias en donde un pequeño negocio cayó en una estafa de crédito que no pudo pagar y después lo perdió todo. Los prestamistas de “gota a gota” son muy comunes en América Latina pues ofrecen un préstamo fácil, sin aval ni garantía pero con un interés elevadísimo que se deberá pagar en menos de un mes, lo que los hace impagable.

Este tipo de estafas han hecho desconfiar a miles de pequeñas empresas (con justa razón) pues cada que ven un préstamo en línea sin aval o sin garantía, no dan credibilidad pues no son instituciones financieras quienes lo otorgan, por lo que dudan de que sea sencillo obtenerlo y no se trate de una estafa como la que platicamos hace un párrafo.

Pero en realidad, los tipos de préstamos que no requieren aval o garantía son tan ciertos como este texto que estás leyendo. Para ello, debemos explicar los créditos garantizados y no garantizados, ¿habías escuchado de ellos? Pues cada uno tiene sus ventajas y desventajas, así que a continuación hablaremos de ellos.

Prestamos garantizados y no garantizados
préstamos garantizados y no garantizados

Préstamos garantizados

Un préstamo garantizado solicitará algún bien para otorgar el préstamo, esto como una garantía de pago, ya que usualmente este tipo de préstamos son altos, muy de la mano de lo que se deja en prenda. Esta opción de préstamo está tradicionalmente disponible en los bancos y también se conoce como «préstamo respaldado por activos».

De manera similar a la hipoteca de una casa para recaudar capital, estás esencialmente poniendo tu propiedad en juego para financiar tu negocio. Significa que si tomas préstamos garantizados, podrías perder tu activo si no puedes mantenerte al día con los pagos.

Sin embargo, no todo es malo, pues como ya mencionamos, este tipo de créditos ofrecen una cantidad alta de dinero, además ofrecen opciones de pago a largo plazo, para que puedas cubrir el préstamo sin necesidad de vender tu bien.

Además, las tasas de interés son bajas porque la institución financiera recibirá un monto constante cada cierto tiempo durante un largo periodo de tiempo. Finalmente, un préstamo garantizado puede “librarte” de revisar por tu historial crediticio, pues lo que dejas como garantía, hablará por sí mismo.

Préstamos no garantizados

Un préstamo comercial sin garantía no requiere propiedad para asegurar el monto del préstamo. Los préstamos sin garantía son excelentes para los propietarios de pequeñas empresas con un buen historial de crédito personal, y el proceso de solicitud es rápido y sencillo.

Pero por ello, se ofrecen cantidades más bajas que en el garantizado, porque no hay nada que los respalde, por ello se consideran de bajo riesgo y sin complicaciones. En su lugar, el que presta evaluará de acuerdo al puntaje crediticio y el plan de negocios de las empresas. En algunos casos, se le puede exigir que tengas una garantía o aval.

También, mientras que los préstamos tradicionales requieren un largo papeleo y un complejo proceso de solicitud, los préstamos sin garantía pueden ser una opción conveniente para las pequeñas empresas. La principal diferencia es que los prestamistas tienden a proporcionar préstamos para cubrir un gasto inmediato.

Finalmente, los préstamos sin garantía dan a las pequeñas empresas la oportunidad de acceder a los fondos sin poner en riesgo sus bienes personales. Los propietarios de pequeñas empresas también pueden pedir prestado cantidades más pequeñas sin el riguroso proceso de solicitud que se aplica a los préstamos tradicionales.

Entonces, ¿Cuál me conviene?

Si estás empezando tu negocio y tu crédito no es el mejor, es posible que descubras que solo podrás pedir una pequeña cantidad. Sin embargo, a medida que tu negocio crezca y se expanda, también lo hará tu capacidad de crédito. Te permite pedir prestado de manera flexible mientras se asegura de que nunca le den más de lo que puede devolver.

Finalmente, reunir capital como una pequeña empresa puede ser un desafío. Sin embargo, los préstamos sin garantía presentan una solución segura, flexible y conveniente para los empresarios primerizos.

Hoy en día, hay más opciones que nunca para obtener una financiación a tu pequeña empresa. Sin embargo, antes de decidir el modo de financiar el crecimiento de tu empresa, debes investigar tus opciones cuidadosamente y ser consciente de los riesgos y restricciones que presentan.

Aunque tanto los préstamos garantizados como los no garantizados tienen sus ventajas, si no tiene garantía y sólo necesita pedir prestado una pequeña cantidad, un préstamo no garantizado es una opción inteligente que no supone una amenaza para tus activos personales.

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