Rastreando las raíces del Divorcio

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Rastreando las raíces del Divorcio. El incremento en la expectativa de vida lleva, al cuestionamiento del dictamen ‘matrimonio  para toda la vida’ antes, el tiempo apenas alcanzaba  para que la pareja se reprodujera y creciera a los hijos antes de morir.

¿Qué lleva a la separación de los matrimonios y de las parejas en general? Al hacernos la pregunta anterior pensamos en lo inmediato; se dejaron de querer, eran incompatibles, discutían todo el tiempo… y perdemos de vista las causales subyacentes de índole histórico social.

El incremento en la expectativa de vida, los grandes descubrimientos en la medicina, y el movimiento Feminista cimientan el fenómeno epidemiológico del divorcio.

En el primer tercio del Siglo XX la expectativa de vida en México, según el INEGI, era de 35 años, para 1995 ésta se había incrementado a los 75 años, es decir se había más que duplicado.

Este incremento en la expectativa de vida lleva, entre muchas otras cosas, al cuestionamiento del dictamen: «matrimonio  para toda la vida».

Si la expectativa vital era de 35 años, el tiempo apenas alcanzaba  para que la pareja se reprodujera y creciera a los hijos antes de morir. El dictamen se cumplía fácilmente.

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Dado que la mortalidad materna en el parto era elevada, los hombres volvían a contraer matrimonio para «encontrar una madre para los hijos». No había necesidad de divorcio para cambiar de pareja. La edad para el casamiento, especialmente en la mujer, era en la segunda década de la vida.

Actualmente, una mujer puede estar teniendo hijos en la cuarta década de la vida aunque, desde el punto de vista médico, ello no sea muy recomendable. Generalmente, para esas fechas, ya va por la segunda pareja. El hombre no tiene la limitante de edad para procrear por lo qué este factor biológico no se aplica para él.

En la actualidad, según datos del INEGI, la edad promedio para contraer matrimonio en los hombres es de 27.5 años y las mujeres 24.7.

El incremento en la expectativa de vida está estrechamente vinculado a los avances en la medicina, especialmente a los descubrimientos de Pasteur  y de Fleming; el primero abrió el campo al desarrollo de  la vacunación y el segundo al de los antibióticos.

La vacunación, junto con mejoras en la higiene y  alimentación, disminuyeron, drásticamente, la mortalidad infantil. Los segundos combatieron las enfermedades infectocontagiosas en la población, principal causa de mortalidad durante siglos.


Otra aportación del campo médico directamente relacionada a las nuevas modalidades de relación de pareja son los anticonceptivos. El desarrollo de la píldora anticonceptiva, en la segunda mitad del Siglo XX, deslindó la sexualidad de la procreación.

Se podía disfrutar de la relación amorosa sin temor a un embarazo indeseado. La sexualidad quedaba libre para ser explotada por la mercadotecnia.

El tercer fenómeno, que incide en la forma de las actuales relaciones de pareja, es el movimiento Feminista, iniciado por las Sufragistas Inglesas a finales del Siglo XIX y principios del XX.

Estas mujeres, en su lucha por obtener el derecho al voto y a la igualdad de derecho entre hombres y mujeres, marcaron  los cambios de relación entre ambos géneros.

Las dos grandes guerras mundiales, la de 1914 y la de 1936, fortalecen la lucha de las mujeres al ocupar éstas los espacios laborales que los hombres dejaron vacantes para ir al frente. Estos fenómenos sociales conforman el caldo de cultivo que derivaría en las actuales formas de relación de pareja.

El divorcio es la forma en la que termina el matrimonio. El divorcio en México es declarado en sentencia por un Juez de lo Familiar, después de que se haya llevado a cabo un procedimiento judicial en los términos y formalidades exigidos por el Código Civil aplicable a cada Estado.

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