Trastorno Ficticio

trastorno ficticio

También está catalogado el Trastorno Ficticio por Poderes o Síndrome de Münchhausen by Proxy. Éste fue descrito por vez primera en 1977 por el médico pediatra Meadow. Se estima que en el 98% de estos casos es la madre quien produce la enfermedad y la víctima uno o más hijos de poca edad.

Resulta difícil imaginar que una persona invente signos y síntomas de enfermedades e incluso se los provoque, que consulte al médico, se someta a estudios de laboratorio molestos, a tratamientos riesgosos e incluso cirugías, sin que obtenga ninguna ganancia externa por ello.

En 1951, el Dr. Richard Ascher describió un trastorno al que denominó Síndrome Münchhausen en memoria del “barón de las mentiras”, el capitán alemán de caballería, Baron Von Münchhausen, quien vivió en el S. XVIII y era conocido por sus relatos de fantásticas aventuras, mismas que han dado origen a varias publicaciones y películas.

El Dr. Ascher describe a una serie de pacientes, generalmente mujeres, que buscaban atención médica presentando signos y síntomas complejos y severos en los cuales había grandes inconsistencias. Después de muchos estudios y tratamientos, se demostraba que éstos eran producidos por el mismo paciente, siendo el común denominador que no reportaban ganancias secundarias para la persona.

Parecía que desearan “burlar al médico”. (1)
El DSM-IV, Manual de la Asociación Psiquiátrica Americana para el Diagnóstico de Trastornos Mentales, lo clasifica como Trastorno Ficticio, y da como criterios diagnósticos: a) el fingimiento o producción intencionada de signos y síntomas físicos o psicológicos; b) el sujeto busca asumir el papel de enfermo y, c) hay ausencia de incentivos externos para el comportamiento, p. ej., una ganancia económica, evitar la responsabilidad legal o mejorar el bienestar físico, como ocurre en el caso de la Simulación.

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El incremento en los conocimientos de medicina que se divulgan a través de los medios de comunicación facilita que las personas puedan presentarse ante los médicos con una serie de síntomas y padecimientos complejos, abigarrados, mismos que los galenos no se atreven a descartar fácilmente; por temor a cometer errores diagnósticos, a mostrar ignorancia o enfrentar demandas.

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De esta manera contribuyen a que la persona que presenta un trastorno ficticio logre su objetivo de ser atendido. Cuando a estos pacientes se les confronta, cambian de médico y de institución quejándose que nadie puede curarlos. Este proceso se mantiene durante años, hay casos reportados con más de 200 ingresos a hospitales, con el consiguiente costo para las instituciones de salud.

La frecuencia del síndrome es baja, y predomina en mujeres jóvenes y de mediana edad. Un alto porcentaje corresponde a trabajadores de la salud (médicos, enfermeras y técnicos).
Entre las quejas más frecuentes están: fiebre, dolores agudos, vómitos, sangrados, ataques epilépticos y lesiones.

Estos pacientes se provocan infecciones, impiden que cicatricen heridas, se pinchan el dedo para que las heces presenten sangre, ingieren substancias tóxicas, se flagelan….todo con tal de ser atendidos médicamente. Es difícil determinar las motivaciones psicológicas tras este trastorno. Se considera que pueden estar relacionadas a la vida pasada del sujeto.

El Trastorno Ficticio por Poderes se considera una de las formas más dañinas de maltrato infantil dando como resultado una mortalidad de un 10% de los casos y no es infrecuente encontrar en el historial clínico el fallecimiento de otros hermanos.

La característica primordial de este síndrome y que a veces permite hacer un diagnóstico diferencial; es que el perpetrador (la madre) tiene una necesidad psicológica de asumir el papel de paciente a través de otra persona.
La mayoría de los especialistas mencionan la existencia de una relación “perversa, patológica” de la madre con el médico o con el personal que atiende a su hijo.

Esta madre está fascinada con las explicaciones técnicas, la terminología médica, las nuevas opciones diagnósticas y/o terapéuticas, sin mostrar mayor preocupación por la carencia de un diagnóstico claro que establezca la gravedad del hijo.

No son claros los motivos psicológicos que impulsan a la madre. Ni los estudios psicopatológicos, ni la dinámica familiar pueden dar una explicación adecuada para esta conducta. “Algunos psiquiatras proponen que la relación que establece la madre con quien atiende a su hijo/a es un intento de revancha o de reparar humillaciones o eventos percibidos como tales, durante la infancia, a través de un elaborado esquema condenado, por su naturaleza a fracasar”.

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Los estudios muestran que un elevado porcentaje de madres implicadas son trabajadoras en el sector salud o ha trabajado con niños a nivel institucional. Estas madres son muy afectuosas con el personal médico y hospitalario. Cuando se las confronta con los resultados de los análisis o con las inconsistencias del diagnóstico muestran agresividad contra el médico, dan de baja al hijo del hospital y los llevan a otra institución de salud.

Estas madres muestran una conducta abnegada y colaboradora, la cual, aunada a los conocimientos médicos que poseen, les granjea la confianza del personal de salud con lo que se les permite asistir en los cuidados del hijo. Esta situación facilita a la madre manipular los fármacos que se administran, contaminar el suero, darle a ingerir sustancias que lo agravan, etc.

Es sumamente difícil comprobar que el encargado del niño está provocando la enfermedad. En muchos casos en que hay sospecha de la existencia de un trastorno ficticio se emplean cámaras ocultas que ni siquiera el personal tratante sabe que existen.

Cuando se descubre y delata a la madre, el médico denunciante aparece como un ser injusto y vengativo que persigue a una pobre mujer abnegada que carga con el peso de una rara enfermedad del hijo. Frecuentemente estas madres gozan del apoyo de los familiares.

El Síndrome de Münchhausen por Poder no sólo interesa a los médicos sino también a los abogados encargados de la defensa del menor. Este síndrome ha sido utilizado como tema central en la película «Un niño solicita ayuda: Cuidado intensivo».

El título en inglés: A Child’s Cry for Help. Película norteamericana dirigida por Sandor Stern y producida por Hallmark Entertainment para la televisión. Sinopsis: “una doctora atiende a un niño, hijo de una ‘abnegada viuda’, que sufre un abdomen agudo atípico que tras su intervención se complica con inexplicables cuadros de bacterimias.”

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  1. Espinosa Brito A. Revista Cubana de Medicina. ISSN 0034-7523 version on-line
  2. DSM-IV American Psychatric Association’s Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders.
  3. Sell-Salazar, Fernando. Trastorno Ficticio por poderes: “Síndrome de Münchausen By Proxy. http://www.abogados.or.cr/revista_elforo/foro1/trastorno.htm
  4. Merino Marcos, María Lucila. El síndrome de Münchausen por poderes en el cine. De El sexto sentido(1999) a A Child’s Cry for Help (1994)
    http://www.usal.es/revistamedicinacine/Volumen_2_1/n1/
    esp_1_htlm/munchausen.htm

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