AMLO desactiva «tribus» en Morena Q. Roo

Varias ilusiones de poder en Quintana Roo quedaron maltrechas el pasado fin de semana.
El V Congreso Nacional Extraordinario de MORENA mostró, con toda claridad, que una nueva época política ha comenzado. Y contiene una paradoja: para leer ese futuro, hay que desempolvar los manuales de la política del priísmo más antiguo.
Ese Congreso fue la primera aparición partidaria de Andrés Manuel López Obrador luego de la elección. Y fue contundente. El Presidente electo dejó muy en claro, para quien lo quiso oír, que el partido será una extensión suya.
Hubo en el Congreso un dato interesante y significativo: fue un órgano deliberativo; pero sólo después de que votaron unánimemente a favor de lo que se presentó, y cuando AMLO ya no estaba allí. Eso es y será MORENA.
Entre otras cosas, se decidió que no habrá cambio en la dirigencia nacional, y casi en ninguna local. Todos votaron a favor de ello, a pesar de que luego hubo duras críticas, porque se mantiene a grupos de poder que no son “históricos” del partido.
Ese es el espíritu de MORENA como partido en el poder. Un ex priista que conoce muy bien la historia tricolor lo comparó a la presidencia de Adolfo Ruiz Cortines, en los años 50. Se refiere a la historia de un partido manejado con mano de hierro desde el Gobierno.
Hay que ser claros, sin embargo. La decisión de López Obrador de manejar su partido, tiene razones muy simples.
AMLO está hoy en la cresta de la ola de la popularidad ¿Qué político, en ese escenario, va a desaprovechar la oportunidad de imponer sus criterios? Si hace falta, más adelante, ya habrá tiempo para negociar y dar concesiones.
La experiencia de la “democracia interna” en los partidos tuvo su fracaso más estrepitoso en el PRD. El partido del Sol Azteca pasó de los debates internos, a los tribus y sus negociaciones inconfesables, que lo transformaron en un cascarón sin contenido. AMLO sufrió eso, y no lo quiere para MORENA.
Tampoco quiere arrancar su gobierno con un partido revuelto por internas y luchas de poder. Todo eso tuvo un fuerte impacto en Quintana Roo.
LAS NACIENTES TRIBUS
Lo que primero que se desactivó por completo la semana pasada fue la posibilidad de que MORENA en Quintana Roo empiece a dividirse en “tribus”. O sea, esa amenaza no está conjurada; pero se convirtió en algo innecesario, en un sinsentido.
Cualquiera de los posibles candidateables de MORENA para 2022 puede hacer su “tribu”. De hecho, las están haciendo. Pero no tendrá los efectos deseados. No servirán para consolidar un cierto nivel de representatividad partidaria, que luego tiene derechos a candidaturas o espacios, como ha sido en el PRD o en el mismo PRI.
Lo que quedó claro en el Congreso de la semana pasada es que AMLO es el único dueño del devenir de su proyecto político. Y que pretende mantener ese proyecto, con mano dura, hasta que pasen las elecciones de 2019, su primer gran test electoral.
La conclusión de allí surge sola: las elecciones que habrá el próximo año, entre ellas la de Quintana Roo, en donde se renovará el Congreso, quedan en manos de la dirigencia nacional. O sea, en las manos de AMLO.
Quintana Roo será uno de los estado donde MORENA irá, literalmente, por todo. Así está planteado. Y nadie, en el ámbito local, va a tener una posición dominante sobre el partido.
TODOS IGUALES
Hay un hecho que no pasó inadvertido entre los morenistas. Marybel Villegas fue quien más votos puede presumir en la jornada del 1 de julio. Más de 420 mil personas la votaron. Tiene, lógicamente, una aspiración electoral de ser la próxima gobernadora del estado.
Marybel intentó colocar a los próximos coordinadores regionales en el estado. Presentó su lista en el más alto nivel. Pero ninguno de ellos quedó. Los cuatro coordinadores que se nombraron tienen más cercanía con el senador electo José Luis Pech Varguez, que los pactó con el hombre fuerte de AMLO en el estado, Rafael Marín.
En MORENA eso se entendió como una forma de equilibrio de poder. Todos los posibles candidatos a 2022 correrán en igualdad de condiciones. Y ninguno tendrá injerencia sobre el partido y sus decisiones.
La lucha por las coordinaciones no es gratuita. Toda la estructura electoral de MORENA pasará por esas manos. Los coordinadores manejarán, con lápiz y papel, la lista de los beneficiarios de los programas sociales de AMLO.
Será quizá la más grande base de datos electoral del país, desde el programa Solidaridad, de Carlos Salinas de Gortari.
LOS NOMBRES Y LOS PROYECTOS
EN MORENA empiezan a notarse con claridad cuáles son los caminos que recorrerán sus figuras, y los grupos que se van armando.
Marybel Villegas se ha mostrado cercana a Laura Beristain, en un acuerdo político de duración y profundidad aún desconocidos. La senadora electa ha logrado una estructura electoral estatal que será su carta de presentación y mayor fortaleza de cara al 2022.
El diputado federal electo Luis Alegre avanza paso a paso en la construcción de una suerte de red política y mediática. De los que tienen las máximas aspiraciones, es el único que no tuvo que caminar la campaña. Tratará de revertir esa desventaja desde los medios de comunicación y la construcción política.
José Luis Pech ha ganado, como ya se dijo, una batalla con los coordinadores regionales.
Mara Lezama es, quizá, el activo electoral más importante de MORENA. Pero también es quién enfrenta el mayor riesgo. El ingobernable Cancún puede catapultar o sepultar cualquier aspiración política y electoral. De su administración dependerá su futuro político.
Los otros nombres que pueden presumir votos son los diputados federales electos Mildred Ávila, Jesus Pool, Adriana Teissier y Paty Palma. Sin embargo, sus nombres no han aparecido en las listas de 2022, sino más bien pensando en presidencias municipales un año antes,
Como sea, todos deberán luchar por sus sueños en un escenario complejo y arbitrario. Las candidaturas de 2019, el posible control del Congreso local, las presidencias municipales en 2021, y, fundamentalmente, la candidatura a la gubernatura en 2022, serán decisión de un sólo elector.
En ese aspecto, el nuevo México tendrá mucho que ver con algunas paginas de la historia pasada.

Por Hugo Martoccia