El BOA contra AMLO ya existía en Quintana Roo

¿Ese BOA local va a trabajar para ganarle a MORENA en 2021? Definitivamente sí. Luego de eso ¿Trabajará para que AMLO pierda el referéndum revocatorio en marzo de 2022? Seguramente sí. ¿Trabajará para que un morenista no llegue a la gubernatura en junio de 2022? Seguramente sí. 

La semana política sin duda estuvo dominada por la denuncia de Andrés Manuel López Obrador sobre la posible existencia de un Bloque Opositor Amplio (BOA) decidido a ganarle la elección de 2021, y sacarlo del poder en el referéndum por revocación de mandato de 2022. 

Sobre el tema ya se ha dicho todo. Lo único importante resaltar es que esa novedad, la existencia de un BOA, no es tal novedad para Quintana Roo. 

Veamos porqué. 

La existencia del BOA propone que el PAN, PRD, PRI y MC realicen un frente político común para enfrentar a MORENA en todos los ámbitos. Eso ya existe en Quintana Roo. El Congreso es el mejor ejemplo de ello: esos cuatro partidos, con el aporte del MAS local, hacen un bloque anti 4T. 

También, el BOA requiere del apoyo empresarial a ese bloque político. No hay quizá un solo organismo empresarial en Quintana Roo que no critique todos los días las políticas de López Obrador y alabe las del gobernador Carlos Joaquín. No se trata de plantear aquí si tienen o no razón; simplemente se dice que eso sucede. 

Otro pata de ese bloque opositor es una alianza con medios de comunicación. En Quintana Roo hay una estrategia constante que surge desde el poder para denostar políticas de AMLO o criticar todo lo que haga. 

Y el objetivo no es sólo AMLO, sino una parte del lopezobradorismo local. Sólo hay que darse una vuelta por los diversos medios de comunicación escritos y electrónicos para ver que, en general, el alcalde de Othón P. Blanco, Otoniel Segovia, y la de Solidaridad, Laura Beristain, ambos morenistas, son un blanco predilecto de los ataques.

En este punto hay que aclarar algo: se debe distinguir muy bien lo que son ataques y lo que son críticas reales, por acciones de Gobierno. La existencia de “ataques orquestados”, que es real, no exime a esos alcaldes, que quede claro, de sus muy deficientes gobiernos. 

Pero la realidad, y también debe decirse, es que esos gobiernos no son peores, decididamente, a lo que hace Victor Mas Tah en Tulum, o José Esquivel en Felipe Carrillo Puerto, ambos de la alianza PAN-PRD. El punto es que ellos cuentan con una sólida protección política y mediática.  

Por último, la existencia de un BOA exige un liderazgo y un norte político. Ese liderazgo y ese objetivo lo tiene, que duda cabe, el gobernador Carlos Joaquín. 

¿Ese BOA local va a trabajar para ganarle a MORENA en 2021? Definitivamente sí. Luego de eso ¿Trabajará para que AMLO pierda el referéndum revocatorio en marzo de 2022? Seguramente sí. ¿Trabajará para que un morenista no llegue a la gubernatura en junio de 2022? Seguramente sí. 

Como se ve, es un BOA hecho y derecho. 

LA RAZÓN DE SER DE LA OPOSICIÓN 

La segunda parte de este comentario tiene que dilucidar si ese bloque político contra AMLO o la 4T es ilegal o ilegítimo. Y la respuesta es: definitivamente no. 

La oposición es un bloque político que lucha por la obtención del poder, esa es su razón de ser. La armas para lograrlo tienen que ver con agruparse con fuerzas similares y afines, presentar opciones diferentes, recalcar los errores del adversario, buscar alianzas para que esos errores se magnifiquen, e intentar quebrar políticamente al oponente en alguna situación, entre otras. Así es la política. 

En ese sentido, la existencia de un BOA no tiene absolutamente nada de malo. Al menos ese es el caso de Quintana Roo. Hay que reconocer que en el ámbito federal han sido diferentes las posturas. El ataque político es mucho más feroz, y la prensa nacional señalada por AMLO de ser opositora, ha llegado al extremo de insultar al Presidente y de mentir descaradamente en sus notas. Hay medios nacionales que están perdiendo el prestigio ganado en décadas sólo por el odio a AMLO. 

Un ejemplo: ¿Alguien leyó en algún medio una crítica por la “irresponsabilidad” de los gobernadores panistas por viajar en avión a Guanajuato a una reunión, en medio de la pandemia? Seguramente no. 

Y AMLO fue destrozado y criticado hasta la indignación, literalmente (muy particularmente en Quintana Roo) por hacer una gira hace dos semanas, y por la gira que va a empezar este lunes.  

Como se ve, son dos medidas muy diferentes para tratar a uno y a otros. 

ENCUENTRE LAS DIFERENCIAS 

Explicado lo que es el BOA Quintana Roo, ahora hay que ver cuáles son sus diferencias más notables con lo denunciado por López Obrador en el ámbito nacional. 

La primera es que hay, en términos generales, una buena relación de MORENA y la 4T con Carlos Joaquín. Excepto el grupo que responde a Marybel Villegas, que está claramente identificado, y cuyos objetivos políticos y económicos son claros, los demás tienen una relación de respeto con el mandatario estatal. 

El Congreso, donde la 4T es mayoría, es dominado políticamente por el bloque afín al gobernador. En el ámbito político, una alcaldesa que forma parte de la 4T, la morenista Mara Lezama, de Cancún, no es blanco constante de los ataques del Estado, más allá de rencillas ocasionales. 

Incluso, para la batalla electoral de 2021 y 2022, no se descarta que haya algún tipo de acuerdo ente la 4T y el joaquinismo para que todos ganen un poco y nadie pierda todo. Por supuesto, es sólo una opción; la otra opción es que se enfrenten con todo, y también sería válido. 

Lo que parece quedar claro es que hay un natural movimiento opositor a López Obrador, del cual Carlos Joaquín, lógicamente, forma parte. Luego, cada estado deberá hacer sus propios cálculos. 

El gobernador está parado sobre un barril de pólvora electoral, que es el sureste profundamente lopezobradorista. Más allá de que ponga su rostro y su firma a todos los amagues opositores del panismo, lo cierto es que a la hora de hacer cálculos, lo único que contará serán las fronteras de su estado y su salida ordenada del poder.  

Cuando se trata de tomar esa decisiones, todos los colores son iguales. 

Por Hugo Martoccia – Mesa Chica