Evita un derrame cerebral

De repente un coágulo bloquea una arteria. Un vaso sanguíneo explota. La pierna, el brazo o el rostro quedan entumecidos. No puedes ver bien o hablar o caminar. Tu cerebro sufre un derrame y puede que nunca vuelva a ser el mismo

 
Momentos después de comenzado el derrame cerebral, algunas neuronas mueren porque se ven privadas de sangre rica en oxígeno. Si el derrame ocurre del lado derecho del cerebro puede afectar el habla, la memoria a corto plazo, las emociones y el juicio. Del lado izquierdo puede derivar en un comportamiento desorganizado, compulsivo o muy prudente. Un accidente cerebrovascular aumenta el riesgo de demencia y de Alzheimer más adelante.
Ocurre en un instante, pero los problemas de salud que lo desencadenan quizá hayan estado por años. Toma algunas medidas ahora para asegurarte de que no sufrirás un derrame.

Prevén y controla la presión arterial

Según el Estudio Framingham sobre el corazón, el riesgo de accidente cerebrovascular comienza a aumentar en cuanto la presión arterial sube más allá de 115/75. El riesgo de derrame se duplica con cada incremento de 20 puntos en el valor máximo de presión arterial y/o de 10 puntos en el valor más bajo. Si no sabes cuál es tu presión arterial, anota los valores en tu próxima visita al médico para poder ver hacia dónde se dirigen.

Si tienes un ritmo cardíaco anormal, atiéndete

Nos referimos a la fibrilación auricular: latidos irregulares del corazón que pueden liberar coágulos en la sangre que se dirige al cerebro. Los síntomas pueden incluir palpitaciones, dolor de pecho o desvanecimientos.

Mantén a raya los niveles de azúcar y colesterol en sangre

La diabetes duplica o triplica el riesgo de accidente cerebrovascular; los niveles de colesterol ‘malo’ (LDL) por encima de los 130 mg/dL aumentan el riesgo de derrames en quien ha tenido un pequeño derrame. Controlar la diabetes disminuye un 50 por ciento el riesgo de accidentes cerebrovasculares; bajar el LDL lo reduce hasta un 25 por ciento.

Conoce las señales del derrame cerebral y actúa rápido

Los fármacos anticoagulantes pueden detener e, incluso, revertir el daño cerebral causado por un derrame —un accidente isquémico debido a un coágulo sanguíneo—, pero solo si se administran dentro de las tres horas del comienzo del ataque. Infinidad de personas dudan en pedir ayuda y desperdician esa oportunidad. Llama a la ambulancia si presentas estos síntomas:

  • Debilidad en uno de los lados del cuerpo o incapacidad para mover parte de un lado del cuerpo (rostro, brazo, pierna o toda esa mitad)
  • Entumecimiento, hormigueo o sensación de pesadez en un lado del cuerpo
  • Problemas con la vista, visión borrosa, doble, atenuada o la sensación de que le bajaron una cortina sobre los ojos
  • Dificultad para hablar o para hallar las palabras
  • Dificultad para entender las palabras
  • Inestabilidad, mareos, torpeza, desvanecimiento; dificultad para caminar o súbita pérdida de fuerza en las piernas
  • Un súbito y severo dolor de cabeza

    Tómate en serio los pequeños derrames

    Antes de sufrir un derrame más importante, entre un  30 y un 40 por ciento de la gente tiene una señal de advertencia: un pequeño derrame llamado ataque isquémico transitorio’ o AIT
    Los síntomas son los ya mencionados, pero más cortos y menos intensos. Se detienen tan rápido como comienzan, pero eso no significa que haya pasado el peligro. El riesgo de tener un accidente cerebrovascular dentro de los dos días siguientes es de 1 en 20, y dentro de los tres meses siguientes es de 1 en 10, a menos que tomes medidas.
    Llama de inmediato al médico y explícale lo ocurrido. Quizá te recete medicación para prevenir coágulos sanguíneos, bajar el colesterol y reducir la presión arterial. En un estudio británico, esta combinación reduce en un 80 por ciento las probabilidades de un derrame más grave.
    Si piensas que has sufrido un pequeño derrame en el pasado, también díselo al médico. En caso de que lo hayas tenido, puedes sufrir otros en el futuro. Tu médico decidirá si eres candidato a medicación para diluir la sangre o para la presión.
    Con información de Selecciones Reader’s Digest.