Ojos que sí ven… La Pornografía Infantil

Será en el otoño de este año cuando saldrá a la luz la nueva publicación de la Mtra. Cristina Alcayaga. El título se inspira en un juego de espejos: una imagen que refleja simétricamente un objeto, aunque de forma invertida.
A principios del año 2004, Cadenas Humanas abre su Delegación en Quintana Roo. Su labor en el Estado, se dirige a impulsar la cultura de los derechos humanos y se compromete con la defensa de la dignidad de los niños y las niñas. Promueve la implementación del Código de Conducta que establece una política ética en lo que se refiere a la explotación infantil. Impulsa la propuesta de reformas a diversos artículos del Código Penal, buscando un cambio sustancial en la legislación la tipificación como delitos graves de la pornografía infantil y el turismo sexual. La Mtra. Cristina Alcayaga, pta. del organismo, junto con varias asociaciones civiles y empresariales, unieron esfuerzos para que Quintana Roo se encuentre a la vanguardia en cuanto a acciones de protección infantil se refiere.
Tan exitoso es el resultado a la fecha que decidiste plasmar la experiencia en un libro que en lo general narra cómo la participación ciudadana resulta fundamental para provocar cambios. ¿Por qué el título de “Ojos que sí ven… la pornografía infantil”?
El título se inspira en un juego de espejos: una imagen que refleja simétricamente un objeto, aunque de forma invertida. Los “ojos que sí ven…” corresponden al propio texto, cuya mirada pretende documentar la realidad de la explotación sexual y la pornografía infantiles. Los “ojos que no ven…” por el contrario, se refieren al común denominador de las personas que habitan el Planeta y para las cuales ese cáncer social no existe.
La intención del título, en el mejor de los sentidos, es provocativa. Si no somos capaces de observar o, no queremos darnos cuenta de los problemas que suceden alrededor de nosotros, mucho menos podremos encontrar las soluciones necesarias. “Los ojos que no ven…” son una condena a padecer los males que nos aquejan. La prueba de ello es que, pese a que los indicios de las prácticas de la explotación infantil eran parte de nuestra realidad en Quintana Roo desde bastante tiempo atrás, no había acciones tan decididas, como las hay ahora, para combatirla.
No es por supuesto el primer libro de la socióloga Alcayaga, ya en 2002 publicó «Atenco, el peso del poder y el contrapeso de la resistencia civil» donde se lleva a cabo un exhaustivo seguimiento al conflicto suscitado con los pobladores de la comunidad de Atenco. ¿Cuál es ahora el objetivo de esta nueva publicación que estará circulando en el otoño de este año?
El ensayo responde al propósito de que, en beneficio de la niñez, esta experiencia pueda replicarse en muchas partes del país e incluso del mundo. Personalmente, estoy convencida de que vale la pena el ejercicio de dejar un testimonio escrito sobre esta experiencia colectiva exitosa.
Vivimos una época en que el individualismo impera y que existe un abandono de la cultura cívica, estoy convencida de que mi ensayo constituye un tributo a la participación ciudadana y, a la vez, un exhorto de “sí se puede” a las personas y organizaciones que comparten el deseo de construir un mundo mejor o, al menos, mitigar algunos de los males que hoy padecemos.
Una contribución adicional del ensayo se encuentra en su propia estructura y orientación, pues se trata de una narrativa en la que la descripción de los hechos corre simultáneamente con las reflexiones sobre los por qués…
En síntesis: el libro se basa en la convicción de que es posible aprender de las experiencias y que si queremos acortar los plazos para construir un mundo mejor, es una obligación hacerlo.
En colaboración de ECPAT-USA, Cadenas Humanas promovió en Quintana Roo la firma del Código de Conducta para el sector turístico, compromiso que adquirieron diversas instituciones, como Anáhuac, La Salle y la Universidad Tecnológica de Cancún, la Asociación de Hoteles de Cancún y varios miembros del Consejo Coordinador empresarial, pero también lograron involucrar a las instancias de gobierno. No es nada fácil convencer a tantos participantes, ¿cuál fue la clave para lograr un sí?
Yo diría que hay más de una clave en todo esto. Una primera clave fue que desde el principio había soluciones para el problema. Eso fue la propuesta de reformas y adiciones al Código Penal de Quintana Roo y también al Código de Conducta. Con toda claridad, nuestra movilización trascendía los límites de la mera denuncia y evitó incurrir en el señalamiento de culpables.
Los acercamientos con los empresarios, los representantes populares, los funcionarios de gobierno, las universidades, se basaron en la seriedad que nos daba el acercarnos con soluciones probadas.
Otra clave importante fue el reconocimiento recíproco al valor de lo que cada persona u organización estaba en condiciones de aportar. Se dice fácil, pero el compromiso, la cooperación y la confianza son cuestiones complicadas de lograr, por la misma diversidad de creencias, puntos de vista y experiencias de vida. El trabajo de las voluntarias fue crucial en la socialización del tema y en conseguir el respaldo social para apoyar las capacitaciones y las reformas.
Apenas hace poco, la ONU calificó con un 3.9 en la escala de 1 a 10 el marco jurídico de Quintana Roo en materia de protección a los menores de edad, fundamentalmente por ciertas lagunas que presentaba en sus leyes, y por no contar ni siquiera de un órgano que dé seguimiento a casos de violación a los derechos de los menores. Después de estos esfuerzos en conjunto y sus favorables resultados ¿podríamos considerar a Quintana Roo como ejemplo para otras entidades?
Creo que sí. Desde luego, sin demeritar los logros que en otras entidades se han alcanzado en materia de reformas a los códigos penales e incluso la reciente reforma al Código Penal de la Federación.
Más allá de eso, me parece oportuno enfatizar que hay una riqueza especial en la experimentación de Quintana Roo, que deriva de la variedad de soluciones y de organizaciones que lograron converger para dar lugar a esta experiencia exitosa, pero que deriva también del enfoque cívico que prevaleció a lo largo de la movilización.
Una de las lecciones importantes que Quintana Roo ofrece, es la capacidad social para diagnosticar problemas públicos e impulsar acciones, bajo esquemas de corresponsabilidad y de cooperación horizontal. Ojalá que esto sea la semilla de muchos esfuerzos similares exitosos.