Del amor al odio


Cuando el amor desaparece, en ocasiones se transforma en odio y surge un gran rechazo hacia nuestra pareja y todo lo referente a ella. Aunque no es común sentir odio cuando se deja de amar, suele ocurrir con relativa frecuencia. Las causas son difíciles de saber, aunque hay algunas actitudes que pueden ser el detonante de ese sentimiento.
Del afecto a la aversión
Cuando mantenemos una relación de pareja, debemos analizar qué es lo que nos une y averiguar si somos compatibles o, por el contrario, poseemos caracteres muy diferentes que dificultan esa relación y que pueden ser la causa de un estrepitoso fracaso. Es muy importante tener un planteamiento de vida parecido: aficiones comunes, formas de disfrutar de las cosas, conceptos claros y similares en la educación de los hijos, el modo de relacionarnos con la gente (si a uno le gusta mucho salir, que el otro no sea excesivamente hogareño), etc.
No podemos pretender que una relación funcione cuando no tenemos nada que compartir. Podría ocurrirnos que las aficiones y gustos de nuestra pareja, no sólo no nos interesen sino que lleguen a molestarnos, viviendo siempre enfrentamientos y discutiendo por cualquier cosa. En estos casos es posible no sólo que dejemos de amarnos, sino que vivir juntos se convierta en una  auténtica  pesadilla. Esto ocurre cuando no hay nada que compartir y surge el rechazo a la persona que se amaba. El amor desaparece y se convierte en una forma de aversión que lleva a que todo lo referente a esa personas nos resulte insoportable.
¿Es posible odiar a alguien que has amado?
Es posible que el sentimiento positivo que teníamos hacia nuestra pareja dé un giro radical y se convierta completamente negativo, molestándonos todo lo relacionado con ella o él y sintiendo un fuerte rechazo hacia nuestra pareja. La hostilidad, al igual que el amor, surge sin saber cuál es la razón. Nos encontramos ante ese sentimiento sin saber cuál ha sido exactamente el motivo ni aquello que lo ha originado. Sin embargo, está presente y aquella persona a quien tanto amábamos, se convierte sin saber cómo, en una persona inaguantable para nosotros, a quien no soportamos.
Pero, ante todo, partimos de la idea de que un amor verdadero aunque desaparezca, no tiene necesariamente que transformarse en odio. Para que aparezca el odio, quien lo siente se ha estado recreando sistemáticamente en los defectos y aspectos negativos de su pareja. Se siente frustrada al no encontrar lo que esperaba de ella o él,  o bien surge como respuesta al dolor que le ha podido causar. Puede aparecer como un mecanismo de defensa, ser la consecuencia del dolor. Todo esto es un poco complejo, un tanto difícil de entender, siempre busco las palabras más sencillas y bien puestas para que se entienda pues cuando uno habla de emociones y sentimientos resulta un tanto más difícil de comprender.
Causas por las que se llega a la aversión
Una de las principales causas por las que el amor llega a convertirse en odio, es por el abandono de nuestra pareja. Con el paso de los años nos abandonamos a la rutina diaria, cedemos ante el cansancio y no nos esforzamos por atender a nuestra pareja. Perdemos la habilidad para conversar con ella o él  y dejamos de comunicarnos; no escuchamos, no tomamos decisiones conjuntas, no compartimos momentos y, por tanto, no disfrutamos a la pareja.
Esto da lugar a vivir nuestra vida de una manera totalmente individual, por lo que ante esta actitud, corremos el riesgo de que nuestra pareja llegue a convertirse en una pesada carga para nosotros. No sólo perdemos completamente el interés por la persona, sino que nos molesta, sentimos que perdemos nuestra libertad; invade nuestro espacio, nuestro mundo y lejos de compartir, lo que más deseamos es estar solos. Esta sensación de pérdida de libertad o este deseo de vivir individualmente nuestra vida produce aversión, hostilidad y hasta odio con respecto a la otra persona.
Otra de las causas principales surge cuando al inicio de la relación idealizamos a la persona que amamos. La vemos como un ser extraordinario carente de defectos y la situamos en un plano superior. Con el paso del tiempo, vemos la realidad y la idea tan idílica que nos habíamos formado sobre ella desaparece completamente. Sin embargo, normalmente no es ella o él la que ha cambiado, ha sido la percepción que nosotros teníamos sobre nuestra pareja
Otras veces surge como consecuencia del trato diario. Nos molestan aspectos de su persona que antes nos parecían graciosos o carecían de importancia para nosotros. Es posible que nos obsesionemos con sus defectos, que nos ceguemos y no veamos lo positivo que hay en nuestra pareja.
Cómo evitar llegar a la aversión
*Renuncia a las expectativas irreales. Las personas comienzan una relación de pareja con muchas expectativas que no son conscientemente expresadas. De esta forma, evitarás frustración y enojo. No esperes que tu pareja sea perfecta y no hagas comparaciones
*Sé positivo. Da a tu pareja una información positiva de su conducta, no le recrimines ni critiques. Es más positivo decirle directamente lo que esperas y deseas de ella o él, que  criticar lo que te disgusta.
*No le recrimines el pasado. Lo que haya salido mal en el pasado, ya pasó. Mira hacia el futuro. Vive plenamente el presente.
*Esfuérzate por mantener la ilusión. Lucha por crear un ambiente feliz y agradable al lado de tu pareja.
Si consideras que estas sintiendo odio por tu pareja y cada día se alejan más y más, es tiempo que busques ayuda psicológica. Para evitar llegar al rompimiento de la relación, siempre vale la pena buscar alternativas y salvar la unión con  tu pareja.