Editorial Junio – Julio 2009

No vivimos una guerra con bombas ni misiles pero las consecuencias económicas para casi todo el país y en especial para Quintana Roo, quizá son similares. ¿Qué debemos hacer? ¿Cómo reaccionar? ¿Cómo no caer en un pesimismo desolador que podría hundirnos más? Analicemos la historia reciente pues ello sirve para aplicar lo efectivo, lo que dio resultado.
¿Qué hicieron los alemanes cuando, luego de la Segunda Guerra Mundial, su entorno era devastador, con un panorama incierto y, por si fuera poco, con varios países vecinos en su contra? Pues no hicieron San Lunes, ni mega-puentes vacacionales, ni esperaban campantemente su quincena, se pusieron a trabajar sin estar lamentando la situación, a trabajar con eficiencia y disciplina, y, vaya que obtuvieron resultados: pocos años después volvían a tomar su respetado lugar en el mapa económico europeo.
¿Cuáles son los caminos para nosotros comunes mortales? Algo muy a la mano es impulsar fuertemente el consumo interno, pero el consumo de productos y servicios mexicanos, no los extranjeros; se trata de que reactivemos nuestra propia economía interna con la adquisición de lo que hacemos, producimos y vendemos nosotros mismos. ¿Cómo es posible que algunas revistas locales por ejemplo impriman no solo fuera de Quintana Roo sino fuera de México cuando ya tenemos excelentes imprentas por acá? ¿Debemos preferir la Comercial Mexicana o Wal-Mart? Las dos generan empleos, solo habría que pensar hacia dónde se van las utilidades reales de cada tienda y, luego decidir.
¿Necesitamos comprar las baratijas de la Zona Libre de Belice o mejor adquirimos los productos en Chetumal? Todo depende: dónde queremos mantener empleos y activar la economía, en Belice o en Othón P. Blanco, allá o acá. ¿Contratamos ejecutivos extranjeros o capacitamos a los mexicanos? ¿Tomamos café Colombiano o compramos el excelente café chiapaneco? Quizá sería mejor apoyar la economía de Chiapas. Y así, podríamos continuar escribiendo infinidad de ejemplos y llegar a la conclusión de que requerimos urgentemente mover nuestra economía interna y comprar lo hecho en México para beneficio de nosotros, los mexicanos.
Me permito concluir con las palabras de uno de los hombres más exitosos del norte de Q. Roo: Miguel Quintana Pali «cuando los tiempos son difíciles, hay que brincar más, hay que moverse más, hay que buscar dónde está la oportunidad, dónde lo bueno de la situación», así, solo así, con optimismo, con trabajo, con voluntad, nuestro México puede librarla…

Yvette Hesse

Dirección General